Ander, cantante de Green Valley: «Tenemos un altavoz muy grande y, sobre todo en los tiempos que corren, tenemos la responsabilidad de lanzar un mensaje de justicia a la gente»
Cantante y frontman de una de las bandas más reconocidas y consolidadas de la historia del reggae de este país de países. Un grupo, ejemplo de constancia y compromiso. Más de veinte años denunciando injusticias al tiempo que ponían a bailar a miles de personas en los principales festivales de España, de los cuales han sido cabezas de cartel. Conciencia y diversión, pilares que sostienen ese género musical y vital que tanto aman. Entrevistamos a Ander, de Green Valley, a propósito del lanzamiento de su octavo álbum, ‘El arte de vivir’. “Cada disco es un reflejo del momento vital en el que estamos”. Esta es una frase tuya. ¿De qué momento vital es reflejo este octavo disco de Green Valley? Estamos entre los treinta y muchos y los cuarenta y pocos. Creo que es un momento de intuición afilada. Controlamos un poquito mejor los tiempos. Los aprendizajes de los treinta a los cuarenta han hecho efecto. También cosechando recuerdos de lo que vivimos en el pasado. Con esa tranquilidad. Al menos un poquito. Bueno, hemos llegado hasta aquí. Que nos quiten lo bailado. Y a partir de ahora que venga lo que venga, que estamos preparados para lo que sea. ¿Qué seña de identidad no va a echar en falta quien haya seguido vuestra trayectoria de cerca tampoco aquí, en este disco? No van a echar en falta los mensajes. Seguimos siendo Green Valley. Ayer comentaba que tengo el cubo de basura lleno de papeles con canciones que no dicen nada y las tiro. Para mí no sirven. Nosotros seguimos fieles a nuestro estilo, fieles a nuestro mensaje, canciones con sentido, canciones que hablan de emociones. Llevamos toda la vida así, siguiendo las inercias de la vida que nos lleva, tratando de ser buenas personas y de estar conectados con la Naturaleza, con el buen hacer. Tenemos un equipo de trabajo majísimo en la banda, con los técnicos con todo. Se puede decir que hemos llegado a la cima del equipazo. Vamos poquito a poco y seguimos siendo los mismos que al principio. ¿Cuáles dirías que son las claves para ti a la hora de dominar el arte de vivir, a estas alturas de la película, y tal y como está el percal a nuestro alrededor, Ander? La cosa está difícil. Hace unos años, cuando la pandemia y tal, estaba como muy obsesionado con las noticias, con el día a día. Pero tengo que decir que llevo unos años como más calmado con ese tema. No me hacía tanto bien. Estoy más como contemplando un poco. La Naturaleza. Paseando. Dándome un poco de cariño. Intentando no estar todo el día recibiendo imputs de noticias grises, que nos acostumbran a recibir. Intentando disfrutar más de la familia. Enterándome de todo también, claro, estando informado, pero protegiéndome un poquito más. Centrándome en aprender. Qué es lo que hace bien, qué es lo que hace mal. ¿Cómo llega el reggae a tu vida y que dirías que tiene ese latido que ha seguido acompañando tu sonido hasta hoy? Yo tendría dieciséis años o así. Uno de los primeros trabajos que hice fue con un amigo, para un banco, La Caixa, allí en Vitoria. Tenían a un cliente que había muerto y padecía síndrome de Diógenes. Había que vaciar la casa y tenían a dos tíos fuertes ahí que hacían lo duro. Nosotros, que éramos dos chavalicos, estábamos abajo mientras recogiendo los papeles. Nos dijeron que cogiéramos los papeles que viéramos importantes del banco y los guardáramos, y que el resto lo tiráramos. Encontré allí de pronto una cinta de Bob Marley, del disco ‘Uprising’ y me dije: “este me lo llevo”. Me cambió la vida. Luego empecé a trabajar en una farmacia llevando pañales a gente mayor. Iba escuchando la cinta. Algo de aquel sonido me hizo cambiar el chip. Empecé a investigar lo que decían las letras y tal. Me transformó por completo. Desde entonces, ese latido lo llevo muy presente. A día de hoy escucho muchas cosas diferentes, cantautores, música de todo tipo, pero el reggae está siempre en mi playlist más escuchada. ¿Cómo nace Green Valley? ¿De pronto unos vitorianos haciendo reggae a principios de milenio en un garaje, como los de Silicon Valley? Había una banda en Vitoria que se llamaban Potato. Otra que se llamaba Ke Rule por la zona también. Nosotros ya teníamos cierta referencia. Estaba Negu Gorriak, por supuesto. Fermín Muguruza haciendo sus incursiones con la música jamaicana. Nos encantaba ese estilo. Luego llegó el contacto con el rap. Con grupos como SFDK o 7 Notas 7 Colores. Hicimos un híbrido. Yo escribiendo, sobre todo, porque no sabía tocar la guitarra, tratando de expresar mensajes que a mí me parecían importantes. Así comenzó todo. Y hasta aquí hemos llegado. Míranos. ¿Sigue habiendo huecos en este mundo tan desconectado y alienado en muchos sentidos para los valles verdes del reggae? ¿En qué momento dirías que se encuentra el reggae en la industria internacional y local a día de hoy, tú que lo has vivido y defendido desde dentro en las dos últimas décadas? Yo creo que sí, que sigue habiendo cabida para el reggae. Ha habido unos años en que se ha sentido como un pequeño bajón, que lo achaco quizás a la emergencia de otros estilos musicales. Al final la música tiene sus límites. Si en una época se escucha más rap, se deja de escuchar un poco más el reggae, o de pronto surge el reggaetón… Ha habido un tiempo de cierto descanso del reggae. Pero es una música de raíz que creo que está volviendo. Se escuchan a artistas mainstream últimamente que parece que vuelven a interesarse por el reggae. Incluso versiones de temas míticos de Bam Bam. Lo hablaba el otro día con Morodo, que estuvimos compartiendo escenario en Lasarte. Está volviendo. Se empieza a notar que vuelve a florecer un poquito. Estamos ahí con esperanzas. Has hecho colaboraciones impresionantes a lo largo de tu carrera. En este disco mismamente están dos másters, como son SFDK y Sho-Hai. ¿Cómo ha sido compartir con ellos? ¿Qué colaboración te gustaría intentar o soñar? SFDK es que son hermanitos. Llevamos tantos años compartiendo y coincidiendo, que hemos hecho mucha amistad. Nuestras familias se conocen. Y con Sho-Hai bastante también. Al final es que son más majos. Son gente muy cercana, muy agradable y cariñosa. Una ‘colabo’ que me gustaría es con Javier Ibarra, por ejemplo, con Kase O. Hubo un momento en el que estuvimos a puntito. Hice una canción con Rapsusklei, que se llamaba ‘Despertando’. Se planteó hacerla entre los tres, pero no se pudo cuadrar. Javier es un hombre que está ocupadísimo. Bellísima persona, por cierto. En un futuro me gustaría hacer algo con él. ¿Qué relación guarda o debería guardar la cultura a tu modo de ver con lo político? Yo creo que hay una responsabilidad ahí. Tenemos un altavoz muy grande y, sobre todo en los tiempos que corren, tenemos la responsabilidad de lanzar un mensaje a la gente, un mensaje de justicia. Nosotros lo tenemos claro, lo llevamos desde la raíz. Nosotros nacimos en el País Vasco a principios de los ochenta. A finales de los 2000 había una movida allí bastante tocha, que vivimos fuertemente. Está en la canción de ‘Karma’ reflejado. Mis abuelos han sufrido el 3 de marzo en Vitoria, cuando los grises mataron a trabajadores que se estaban manifestando. Tenemos la responsabilidad de recordar a la gente de dónde venimos, lo que se ha vivido en este país. Creo que ahora estamos en un momento en que la gente se olvida un poco y se desvincula de la Historia, una Historia que hemos vivido no hace tanto en el país y que deberíamos tener presente, para ser algo más justos. Uno de mis temas preferidos del disco, ‘Karma’. ¿Terminará el karma poniendo las cosas en su sitio y a cada cual donde corresponde? Creo mucho en el karma, la verdad. Con mis hijos siempre estamos medio bromeando, pero dejando claro que no es tan broma. Es mi experiencia. Seguramente pueda ser un poco ignorante en ese sentido, pero mi experiencia me ha demostrado que cuando haces cosas bien, suelen venirte luego cosas buenas. No rollo hippie, rollo Mr. Wonderful, pero sí que hay algo ahí, que te vuelven cosas buenas. Desde hace unos años, decidí intentar coger el camino correcto en todo lo que puedo, tratando de ser buena persona, cuidar a la gente, y la verdad es que la vida me lo ha devuelto. No sé si será por el karma o por otras cosas. Pregunta republicaremos: un titular que te gustaría ver publicado en todas las portadas a toda plana Me gustaría que echaran a toda la extrema derecha de todos los gobiernos del mundo. Se ha decretado que toda esta gente tiene que estar fuera de cualquier institución. Pregunta fisural: ¿Cuál dirías que es la fisura más urgente que debemos abrir, potenciar o crear como sociedad para traer un mundo un poco más justo y sostenible? Hay unas cuantas, pero creo que el problema más patente que ahora está en todas partes es el problema de la vivienda. No sé por qué nadie hace nada. Supongo que no será fácil. Pero habría que hacer algo con la vivienda. Están echando a la gente de las ciudades, de sus barrios. Es un tema que afecta al 99% de la sociedad. Menos a ese uno por ciento que tiene ochenta pisos o más. Ahí hay un problema gordo. Me sorprende que no esté todo el mundo saliendo a las calles a protestar masivamente. Sería un buen comienzo, empezar por ahí, hacerle a la vida un poquito más fácil, con el tema de la vivienda.
Puedes ver la entrevista completa aquí:
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