Giovana Rivero: fracking y una ficción extraña en su novela «Alma oscura del Alba»
“Willa tampoco se esforzaba por atemperar esa melancolía que emanaba de casi todos los seres de Red Hill, humanos, animales, piedra, lodo”. La narrativa, como un ser con vida propia, explora la cruda realidad y el misticismo de la vida en una reserva ficticia indígena del suroeste de Estados Unidos, Red Hill, donde los Sin Huella ven como la entrada de la empresa canadiense de fracking Great Horizon devasta las tierras ancestrales y contamina el río Escarlata. Los personajes, con rol principal de mujeres y madres, resisten y sobreviven. Un ciervo herido que enfrenta un invierno implacable mientras busca refugio, así comienza el primer capítulo llamado “El ciervo sin astas”. Un diálogo cruzado entre los resquicios de lucha por escaparse de una trampa del animal y las contradictorias miserias de los habitantes. La taberna de Willa es el espacio donde convergen tensiones políticas, sociales y culturales entre los habitantes y visitantes del lugar. A través de diálogos afilados y recuerdos personales, se examinan temas como la identidad indígena, el impacto del desarrollo de la explotación sin medida del suelo y la resiliencia femenina en un entorno hostil. La obra utiliza un lenguaje evocador para retratar la conexión profunda entre el dolor físico del animal y el agotamiento emocional de los personajes humanos. En una atmósfera naturalista el bar «Flor Carnívora» se convierte en refugio para seres desraizados que conviven entre el alcohol, el impacto del fracking y lenguas en conflicto como el español y el shekwi.
Identidad donde no hay lugar
Rivero es capaz de transmitir desde la humedad del humus hasta la náusea del desarraigo. Existe una particular manera enfermiza de mirar que atraviesa el relato, diseccionando la alienación de quienes, a pesar del tiempo, nunca pertenecen del todo a su entorno. Es una novela que explora las sombras diferentes de la identidad y el peso de una memoria ahogada en fermentos caseros, confirmando la capacidad de la autora para hallar belleza en lo terrible. La protagonista, Alma Montes, es una migrante boliviana que enseña español en la reserva Red Hill, donde los Sin Huella, una comunidad ficticia, resisten la entrada de la empresa canadiense Great Horizon. Los personajes, las construcciones, todo lo hecho por el hombre parece ir muriendo. “Yankton Lake, el pueblito anexado a la reserva como un satélite sin ambiciones, podría haber sido un paraíso de no ser por la fealdad de las cabañas. Eran casa bajas, como si la pata de Gulliver las hubiera aplastado”La naturaleza se revela
La voracidad del hombre (de los empresarios), armada con el acero de la perforación, desgarra el sudario mineral de la tierra. Allí habitan monstruos en un letargo de eones, que aguardan el primer pinchazo de la codicia para sacudir su sueño de piedra y despertar en las capas profundas del mundo. Se despliega así una estética del horror geológico, una danza macabra donde la amenaza es un jano de dos caras: por un lado, el terror desciende de los cielos en forma de entidades siderales que profanan la integridad de Alma; por el otro, el peligro desde el abismo, el tiempo antiguo se despereza y surgen las venas abiertas de los ríos contaminados. Al saquear los tesoros del subsuelo, las empresas que explotan la tierra no solo extraen recursos sin control, sino que invocan a los espectros de una prehistoria que reclama su lugar bajo el sol. Ahogo, fuerzas extrañas, ficción weird (al decir de H.P. Lovecraft). La historia de Alma oscura del alba me recordó la “La leyenda del tesoro del Lugar Florido”,, el cuento de Miguel Ángel Asturias donde la naturaleza reacciona ante el invasor. Este relato del escritor guatemalteco trata acerca de una invasión en el territorio de Atitlán, en la que sale victorioso el grupo de los mensajeros de los hombres de Castilán que enviaba Pedro de Alvarado. El bando contrario se conformaba por los nativos del lugar, entre ellos caciques, guerreros emplumados y aquellos que participaban en las libaciones al oráculo de la paz y la guerra, el volcán de grandes pinos. Una realidad tan caótica y conflictiva como una conquista, llena de oráculos de paz, pero también de guerra; con música bélica o con el silencio que se mezclaba con la neblina; con las plumas de colores que se tiñeron con la sangre de los derrotados la formación de otro Volcán, de otro lugar Florido, ya sin las tribus originarias. Pero una tribu en Atitlán dejó escondido el tesoro del Lugar Florido con ayuda de su viejo guardián, el volcán. El invasor que quiere robarse las riquezas de la tierra y los pueblos, dos tópicos muy presente en la literatura latinoamericana del siglo XX y XXI. El horror en la literatura es la realidad brutal del capitalismo voraz que destruye todo a su paso. Rivero conecta los feminicidios en la reserva con la violencia de las corporaciones multinacionales, la destrucción coordinada de territorios y mundos indígenas. Pero: ¿quién detiene, quién hace frente, quién enfrenta al destructor?: tendrán que leer esta novela. Giovanna Rivero es una novelista y cuentista boliviana ( nació en 1972), pertenece a los escritores más exitosos de ficción contemporánea de Bolivia. Es autora de las novelas Las Camaleonas, Tukzon, Helena 2022, 98 segundos sin sombra, Lo más oscuro del bosque, Ana Bolena, Roxelana. Libros de cuentos “Para comerte mejor” (2015) y “Tierra fresca sobre su tumba”(2020). Alma oscura del alba ( editada en Bolivia por El Cuervo) es el tercer libro de la autora publicado por la editorial Marciana.Fuente: Enlace original
