El Cuerpo de las Mutaciones de Magy Ganiko
Un sonido envolvente, proyecciones y un inicio en el que los cuerpos de los bailarines aparecen traslucidos dentro de trajes de diferentes colores, hechos de telas recicladas de bolsas, como larvas que despiertan para encarnar una danza de mutación. En el transcurso de la obra los cuerpos encarnarán diferentes paisajes para ir asumir diferentes aspectos, componiendo en cada escena, a veces, la forma de un cosmos, la desolación de un campo después de una batalla o el encuentro entre insectos, es decir devenires no necesariamente humanos. Las situaciones fascinan la mirada de les espectadores. A través de una serie de vestuarios, maquillajes corporales y objetos salidos de un imaginario cyberpunk los siete bailarines de la Compañía de Magy Ganiko componen estos cuadros sucesivos, muchas veces en un estado cercano al trance. La danza Butoh nace como cruce híbrido entre varias influencias, las danzas ancestrales, la posguerra, el impacto nuclear en los cuerpos, las danzas de vanguardia expresionista y la danza teatro, entre otras. Hijikata y Ohno son sus principales artífices. Ambos colaboran en las primeras piezas, aunque guardan miradas complementarias sobre la práctica. Crean, cada uno, un estilo personal a la hora de ejecutar su danza. Hijikata se inspira en el Teatro de la Crueldad de Artaud y en el estilo criminal de Jean Genet. Su propuesta es visceral, oscura y tanática. Mientras que el concepto de Ohno se vuelve más lírico, más lúdico e incluso más inocente. En El cuerpo de las mutaciones esa tensión entre estilos está presente. Hay un costado que explora el aspecto grotesco y marginal, cercano a un erotismo de la muerte (como en el mundo de Georges Bataille) en el que las emociones fuertes llevan a un intenso y exhaustivo proceso que literalmente agota y exprime los cuerpos. Ahí comienza propiamente la danza. A un costado el creador y director de la pieza junto a un músico del grupo completan la performance al micrófono con algunas lecturas y sonoridades en vivo. Las sucesivas mutaciones no dan respiro al espectador. Las piernas semiflexionadas parecen enterradas en un barro espeso, hasta las rodillas. Cada intérprete asume variantes inesperadas, genera espasmos musculares, múltiples tensiones y gestualidades que van dando singularidad a cada corporalidad implicada en este caos ordenado. Cuerpo en devenir animal, cuerpo-vegetal y al fin monstruoso cuerpo humano. Así sucede y transcurre este proceso de un cuerpo grupal que se trans-muta en cuerpo colectivo que testimonia su memoria en presente. El humo, las luces y la música ayudan a componer una escena estremecida, las sombras se proyectan en los laterales, en una especie de espiral de cuerpos, sombras y fantasmas. La mutación, entonces, es una transformación material que hace de los cuerpos, espíritus fundidos a la materialidad, esa que se espesa lentamente en cada gesto. Vemos, por ejemplo, a un ser, un objeto escenográfico, una rara mezcla entre monstruo espacial e insecto, devorar el hígado de un bailarín en una extraña danza de vida y de muerte, de dolor y placer, danza erizada en el borde de las palabras y las ecolalias. Un lenguaje olvidado que trae la memoria de una comunidad devorada. Y a veces, ese cuerpo crispado, se abre como un grito, se cierra como un puño, o apenas es un movimiento imperceptible, como una brisa tibia, un susurro. Todo, sin embargo, es intenso. En palabras de la compañía:“El hexagrama 49 de El libro de las mutaciones es Muda/Revolución. Revolución tiene su raíz en revolutio, una vuelta, acción y efecto de provocar un cambio o dar vuelta de un lado a otro. Una revolución es una mutación profunda, estructural y popular. La hacemos juntxs, la hacemos cuando no nos rendimos”. Asistimos a un escenario que invita a preguntarse por cuerpos que parecieran estar al margen. ¿Cuáles son las mutaciones a las que asisten nuestros cuerpos en un mundo contaminado y un capitalismo salvaje que mata constantemente y expulsa? ¿Cómo puede un cuerpo mutar y encontrar esa fuerza colectiva para ser revolución? Un cuerpo que muta hacia una revolución para enfrentar con la fuerza de lo colectivo a este sistema que extermina cualquier gesto de humanidad. Una obra que nos abre preguntas en torno al tiempo, el cuerpo y lo colectivo. El manifiesto de la Compañía, leído al final de la función, se devela para dar cuenta de la historia del grupo, de sus procesos de creación y del encuentro entre cosmovisiones diferentes que trazan intersecciones entre arte y la vida. Un proceso transfronterizo, que traza puentes y propone diálogos entre los orígenes del Butoh en Japón y el presente de la Compañía en la ciudad La Boca en el espacio Utaki . A fin de cuentas asistir hoy a una obra de danza nos permite acercarnos a diferentes enigmas. Por un lado, cómo producimos en estos contextos de desfinanciamiento cultural y de años de precariedad laboral para el mundo de los bailarines. Por otro, las estrategias, a la hora de sostener un proyecto de danza, ensayando en los momentos que podemos, con los recursos que tenemos y poniendo el cuerpo cada vez como una expresión de infinita entrega. Algo que pareciera ser cada vez más complejo y se vuelve casi una odisea. Por eso nos seguimos preguntando: ¿Qué pasaría si la comunidad de la danza se organizara para enfrentar el ajuste y el desfinanciamiento de tantos años? La danza en unidad con los otros sectores en lucha posee la fuerza para ir por todo y pelear en las calles, porque la danza es trabajo y deseo activo de que todes produzcan y accedan a la expresión del arte y de la cultura. La obra continua los viernes de junio a las 22hs en Aérea Teatro , Bartolomé Mitre 4272, CABA El cuerpo de las Mutaciones Ficha artístico técnica:
Intérpretes: Sabrina Sánchez, Victoria Morante, Ariel Canosa, Vladimir Hansen Ejarque, Germán David Rizo, Lucas Maíz, Abraham Zamudio.
Música y voces: Juan Sebastián Rizo y Magy Ganiko
Dirección y coreografía: Magy Ganiko
Asistencia general: Sabrina Sánchez
Asistencia técnica: Giuliana Agrippino Bordino
Diseño de vestuario y objetos escénicos: Maira Mariana Cristaldo
Diseño de luces: Giorgio Zamboni
Fotos: Carlos Foglia
Video y edición: Daniel Atta
Gráfica y redes: Ankoku Hikari
Prensa: Dani Franco Compañía Magy Ganiko
Fundada en París en 2004, la Compañía Magy Ganiko ha transitado una metamorfosis estética constante. Tras formarse en Japón con el maestro Kazuo Ohno, Magy Ganiko expandió́ los horizontes de la danza Butoh para encontrarse con su fórmula innovadora del “minimalismo-barroco”, una estética que une opuestos complementarios, donde la profundidad del detalle convive con la pureza y la síntesis de la forma.
Intérpretes: Sabrina Sánchez, Victoria Morante, Ariel Canosa, Vladimir Hansen Ejarque, Germán David Rizo, Lucas Maíz, Abraham Zamudio.
Música y voces: Juan Sebastián Rizo y Magy Ganiko
Dirección y coreografía: Magy Ganiko
Asistencia general: Sabrina Sánchez
Asistencia técnica: Giuliana Agrippino Bordino
Diseño de vestuario y objetos escénicos: Maira Mariana Cristaldo
Diseño de luces: Giorgio Zamboni
Fotos: Carlos Foglia
Video y edición: Daniel Atta
Gráfica y redes: Ankoku Hikari
Prensa: Dani Franco Compañía Magy Ganiko
Fundada en París en 2004, la Compañía Magy Ganiko ha transitado una metamorfosis estética constante. Tras formarse en Japón con el maestro Kazuo Ohno, Magy Ganiko expandió́ los horizontes de la danza Butoh para encontrarse con su fórmula innovadora del “minimalismo-barroco”, una estética que une opuestos complementarios, donde la profundidad del detalle convive con la pureza y la síntesis de la forma.
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