Cuarto Oscuro, sinfonía de la desdicha

Cuarto Oscuro es una película que escapa a las convenciones y a los géneros, con elementos kitsch de la cultura digital y un concepto retro futurista y absurdo a la vez, que intenta develar el misterio de Humano Querido a partir de una serie de sketches delirantes que ilustran el EP Cuarto Oscuro. El conjunto oriundo de Lanús despliega un funk con groove pegadizo y bailable, con una poesía estrafalaria y delirante. Unos cinco video clips “lo-fi” y lisérgicos van componiendo esta especie de biografía onírica de la banda en su inevitable camino a la derrota permanente, aunque también acompañados por diversas celebridades de la cultura mediática de décadas anteriores: Pipo Cipolatti, Eduardo De la Puente, Gabriel Mariotto o la actriz y comediante Guadalupe Cuevas, así como también un capítulo estreno de los inefables Tino y Gargamuza.
“Bienvenidos a Cuarto Oscuro, la película de Humano Querido, una banda cuyo destino está signado por el fracaso. Con treinta años de trayectoria en el under del conurbano sur, sigue disfrutando el frío y la comodidad del anonimato”. La presentación del maestro de ceremonias (interpretado por Eduardo De la Puente) nos adelanta algunas pistas de lo que nos espera en los sesenta minutos que dura la experiencia audiovisual que nos propone el realizador Rocke Oviedo. Lo que nos preguntamos es ¿por qué?: “Recientes estudios han demostrado la acción de extrañas fuerzas que se confabularon para evitar el éxito de este despampanante grupo. ¿Existe una conspiración en contra de Humano Querido?” Cuarto Oscuro es la historia de un inminente desengaño, de una desdicha constante. Historia de un fracaso y las fuerzas extrañas que lo provocaron. La película despliega una estética derivada de técnicas de animación que reivindican lo artesanal por sobre lo artificial, que apela a la memoria emotiva de un público que se crió en la era analógica y ve con tristeza y escepticismo el desarrollo de métodos de producción más sencillos y fieles pero que se chocan con la deshumanización de nuestros días. La estructura “desestructurada” recuerda a la propuesta de vanguardia de Cha Cha Cha y su constantes desafíos a la estética mediática de los noventa.
“Lo propio del saber no es ver ni demostrar, sino interpretar”. La frase de Foucault en La arqueología del saber introduce uno de los sketches más destacados, que cuenta con la presencia del ex vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires y máxima autoridad de la efímera y extinta AFSCA quien, como mozo de un bodegón sugiere entre las opciones culinarias una “emergencia económica con violencia institucional que están espectaculares” o la especialidad de la casa, una “educación colonial con salsa de tilingos”. Una de las subtramas de la película describe y reivindica la tragedia de toda banda under para organizar un show y todas las vicisitudes de la autogestión (que va desde conseguir los instrumentos, contar con músicos que cumplen con diversas actividades para sobrevivir, hasta las negociaciones leoninas que proponen los empresarios advenedizos o la indiferencia del público), lo que de alguna manera explica el amargo destino de Humano Querido. A tal punto que uno de los momentos más surrealistas sea una sesión de psicoanálisis a cargo del terapeuta también interpretado por Eduardo De la Puente, quien se deshace en denodados esfuerzos por comprender la traumática trayectoria de la banda, en palabras de su cantante, Sergio Scarone. Podríamos estar ante los Spinal Tap del conurbano.
También se destaca la presencia de Pipo Cipolatti, quien interpreta a un agente secreto en una misión paranormal para colaborar con los misterios de la trascendencia y el éxito, tan esquivos para Humano Querido. Finalmente, en medio de un zapping ocasional, la TV queda varada en un sketch de los celebrados Tino y Gargamuza, la creación de Gabriel Marchesini, quien revivió a sus queridos personajes para la película. Aquí, aprovechan para hacer sus jocosas observaciones sobre la vida en el conurbano bonaerense y mofarse de los músicos de la banda.
Al final de la película, el espectador se hará preguntas como “¿por qué Humano Querido no es una banda multitudinaria?” o “¿Por qué todos sus integrantes no están presos por terroristas musicales?”. Pero también saldrá con la certeza de que, en el under (y en el conurbano), cuenta más la fría sinceridad del anonimato que la tibia hipocresía del éxito. Cuarto Oscuro tendrá su estreno en el Gaumont este jueves 2 y sábado 4 de julio a las 20 horas.

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