Frost/Nixon, y la construcción de la historia
Who Lives, Who Dies, Who Tells Your Story – Hamilton El 15 de agosto, Ro Khanna, congresista y posible candidato presidencial, advirtió que habría investigaciones y persecución legal para el régimen corrupto y asesino de Trump, una vez que el partido demócrata vuelva a ganar dominio del congreso estadounidense. Su declaración abre la importante pregunta de qué hacer con Trump cuando él deje de existir en el presente político: por un lado, se puede (y se debería) tomar la ruta de consecuencias legales ante la ilegalidad… pero también es posible meterlo en el baúl de los recuerdos incómodos.
Frost/Nixon es un recordatorio de que el poder es un juego: no en el aspecto de placer lúdico sino en la importancia de ganar, pase lo que pase y cueste lo que cuesteSi Trump acaba ahí, compartirá el espacio con Richard Nixon, el único presidente que renunció al cargo tras fracasar en el encubrimiento de un robo electoral. Y si Trump lleva décadas creando su propia historia, completamente desconectada de la realidad, Nixon intentó hacer eso después de su destierro político, mediante una serie de entrevistas con el periodista británico David Frost. Frost/Nixon es la historia de esas entrevistas, y de cómo la historia es algo que ocurre pero que también es construido, resultando de la lucha por un sólo narrador. Mientras Trump se gana el repudio público de todos menos una especial colección de lunáticos, otros personajes de moralidad altamente cuestionable como Bush Jr, Kissinger, Clinton y Reagan vivieron y viven gozando de una “normalización” a la que Nixon luchó por pertenecer, pero resulta que renunciar al cargo es aún más escandaloso que la pedofilia y la limpieza étnica.
¿Realmente se necesita ser como Nixon, para vencer al siguiente Nixon?La “oposición” de Frost a esta narrativa ex-presidencial, donde todos menos el propio Nixon son culpables de todo lo que pasó, ni siquiera viene desde la convicción social o el rigor periodístico: antes de entrevistarlo, Frost era un simple anfitrión de entretenimiento televisivo, y sus conversaciones con Nixon son (al menos en la ficción de la película) un trampolín hacia el debido reconocimiento que tanto desea, mientras su entrevistado intenta obtener lo mismo, desde el agujero de la más profunda humillación. Frost/Nixon es un recordatorio de que el poder es un juego: no en el aspecto de placer lúdico sino en la importancia de ganar, pase lo que pase y cueste lo que cueste. Y al final, uno de ellos ganó. Las entrevistas hicieron historia por obtener lo más cercano a un acto de contrición por parte de Nixon respecto a la criminalidad que lo llevó a renunciar, y esto sólo ocurrió ante la corte de la opinión pública. Hoy en día, es lo mínimo que muchos quieren para Trump, ¿pero quién sería su Frost, en este escenario?
Si Trump lleva décadas creando su propia historia, completamente desconectada de la realidad, Nixon intentó hacer eso después de su destierro políticoDe ganar el congreso, y quizás la presidencia, Ro Khanna lo podría abordar desde una semi-extinta sinceridad moral. Pero quizás otros, como Gavin Newsom o Pete Buttigieg, tan ego-centristas como Trump, triunfarían con tal de ser los únicos victoriosos de esta historia. Nixon intentó ser el héroe de su propia narración, y esa obsesión individualista acabó destruyéndolo. ¿Realmente se necesita ser como Nixon, para vencer al siguiente Nixon? Frost/Nixon está disponible en Apple TV
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