Eterna Inocencia: “Dimos respuesta colectiva a tiempos de individualismo feroz”

En 2001, cuando sin que nadie lo supiera se estaba encendiendo la bronca, los Eterna Inocencia invocaban a luchadores de generaciones pasadas y lanzaban A los que se han apagado, disco que marcó un hito en la historia de esta banda quilmeña que se transformó en una referencia ineludible de la escena hardcore latinoamericana a partir de ese momento. ¿Merece una celebración aquel disco? Por supuesto que sí, y justamente de eso se trata la gira que está encarando por estos días Eterna Inocencia y que tendrá un episodio destacado este sábado 17 de octubre a partir de las 19 hs en el Teatro de Flores, en Av. Rivadavia 7806 (CABA), con los colegas chilenos Tenemos explosivos. Las entradas anticipadas están disponibles por sistema Passline o en Locuras (Morón), Almacén Mala Difusión (Almagro, CABA), Xennon (Quilmes), Fade to Black (Galería Bond Street, CABA), Liverpool (Belgrano, CABA) o XElCambio (Pque Patricios, CABA).
Como parte de los festejos, los Eterna ya subieron a escena en Tucumán, Córdoba y Concepción del Uruguay (Entre Ríos), antes lanzaron como simple una nueva y hermosa versión de “Le pertenezco a sus ojos” (tema que cerraba A los que se han apagado), y además están lanzando el disco en formato vinilo. Luego de la fecha en El Teatro de Flores, seguirá el periplo por Chile (Concepción, Santiago y Valparaíso), Uruguay (Montevideo), Bariloche y Neuquén. En el medio de todo eso, Guille Mármol tuvo la gentileza de conversar con La Izquierda Diario sobre la importancia de este disco en la historia de la banda y de cómo dialoga también con la actualidad de este 2026. LID – A los que se han apagado es el primer disco de Eterna Inocencia con letras completamente en castellano ¿Impuso un cambio importante en la forma de componer desde lo musical o se adaptaron naturalmente? GM – Sí, totalmente. Fue un quiebre. Hasta ahí cantábamos en inglés, como muchas otras bandas de la escena hardcore de los 90. Eso nos había abierto caminos, incluida la posibilidad de hacer una gira por Europa, que concretamos en el 2000. Y ese fue el click. Adquiriendo experiencia en casas okupas y centros sociales, nos preguntaban por Argentina, por Latinoamérica, también por qué cantábamos nosotros en inglés. Ahí fue cuando resignificamos todo. Y volvimos decididos a comunicar en nuestra lengua. Musicalmente también nos liberó. El castellano nos abrió a otras cadencias, a otras imágenes. Ahí dejamos de copiar fórmulas y encontramos el sonido de Eterna que sigue hasta hoy. Grabamos en La Nave de Oseberg casi en vivo, con errores, con respiración. Queríamos romper con la idea del disco perfecto que habíamos tenido en Recycle. Queríamos urgencia. Por el impacto que tuvo el mensaje del disco en aquel 2001 pareciera que dialogó con el momento social ¿Cómo te parece que impacta en esto tiempos? Lamentablemente vigente. Lo dije en varias notas y lo siento así: hay un contexto muy similar. En 2001 todo explotó por los aires y el disco venía anunciando ese estado de situación. Las letras nos dieron herramientas para explicar la realidad y nuestra disconformidad, y eso no cambió, incluso se profundizó. Pero también está la otra parte: hace 30 años que promovemos otra forma de hacer las cosas, desde la autogestión, desde Discos del Sembrador, desde el “hazlo vos mismo” como respuesta colectiva a un tiempo de individualismo feroz, de sálvese quien pueda. Y ese mensaje de lo colectivo resiste al archivo. Para celebrar los 25 años de A los que se han apagado hicieron una versión nueva de “Le pertenezco a sus ojos” ¿Por qué eligieron reversionar esa canción? Porque es una canción bisagra dentro de un disco bisagra. Es la última del disco, donde por primera vez nos animamos a bajar la velocidad, a probar otra cadencia, algo más melancólico… No quisimos regrabar todo el disco completo. Lo que hicimos fue remezclarlo. Pero sí quisimos tomar este tema como muestra de cómo suena Eterna Inocencia en 2026, con la formación actual, con el sonido de ahora, pero sin perder la sensibilidad original. Tanto Eterna Inocencia como sus discos A los que se han apagado y Las palabras y los ríos fueron muy influyentes para la generación que creció en los años 2000 ¿Por qué pensás que sucedió? Creo que porque abrimos una puerta que nadie había abierto. Incorporamos referentes que no estaban en el hardcore: Zitarrosa, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa. Gente que aportaba denuncia y crítica social desde otro lenguaje. Esa síntesis entre la velocidad del punk y la introspección poética, casi filosófica, nos diferenció. Y además estaba lo ético. No era solo música. Era Discos del Sembrador, era viajar autogestionado, era demostrar que se podía hacer por fuera del mercado. Para una generación que crecía en la crisis del 2001, eso fue una referencia de que otra forma de hacer las cosas era posible.
En una entrevista reciente con la revista Madhouse comentás que te parece que actualmente hay un crecimiento de la escena hardcore, post hardcore y punk ¿Por qué te parece que se está dando y en qué bandas sentís que se expresa este crecimiento? Porque hay una necesidad de comunidad real. Venimos de años donde todo pasa por un algoritmo, donde si no sos viral no existís. Y eso agota. El hardcore siempre aparece en momentos de crisis, cuando el discurso oficial no alcanza. Hay pibes y pibas que no quieren ser un contenido, quieren ser parte de algo, cara a cara, en un sótano, en un centro cultural. Lo veo en bandas como Tenemos Explosivos en Chile, o aquí mismo con Levantamiento Neblina (Córdoba), El Contuvernio o DRUSSL (Tucumán), Chakota en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), o Clamor en nuestro Quilmes… bandas nuevas y no tan nuevas que llenan lugares sin tener un hit en Spotify. Hay una vuelta al sótano, al abrazo, al pogo como lugar de encuentro y no de consumo.
¿Qué nos podés adelantar del show de este sábado 17 de octubre y qué nos podés contar sobre Tenemos Explosivos que abrirán la celebración? El 17 de octubre en el Teatro Flores vamos a tocar A los que se han apagado entero por primera vez en muchos años. Y además un repaso de toda nuestra historia. Invitamos a Tenemos Explosivos porque son hermanos. Compartimos historia, rutas, forma de entender la música. Chilenos que vienen haciendo un post-hardcore con una lírica política muy profunda, muy de nuestro palo. Como los Dead Fish de Brasil, con quienes también hemos compartido giras allá y acá… de esa manera continuamos fortaleciendo los lazos que nos unen como punks y como latinoamericanos. Por último, la del sábado va a ser una noche de celebración colectiva, no de nostalgia.

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