Crotos libres: en defensa del ocio y la solidaridad obrera
En Crotos Libres , Magalí Flaks explora el ocio en nuestra sociedad centrándose en la figura de los “crotos” marplatenses que, con la vuelta de la democracia, retoman la filosofía del ocio creador difundida por los trashumantes anarquistas de principios de siglo.
A partir del inmenso archivo reunido por Pedro Ribeiro, croto octogenario y archivista amateur de esta historia en Mar del Plata, la película utiliza filmaciones en VHS, programas televisivos, cartas, canciones, poemas y fotografías para rescatar una historia colectiva y pensar qué lugar ocupa el ocio en una sociedad alienada por el trabajo y la meritocracia. Cuenta con la participación del escritor Osvaldo Baigorria y la poeta Ana María Ordóñez. Sinopsis
Es un día de verano de 1983 en Mar del Plata. Entre los pastizales a los costados de las vías, camina a paso lento un grupo de hombres y mujeres que, desde ese día, fundan la Agrupación Crotos Libres. De tradición anarquista, los crotos pregonan una vida sin morada fija, libre de ataduras materiales, en defensa del ocio y la solidaridad obrera. Desde entonces, las caminatas “sin fines de lucro” son su actividad principal. Pedro, uno de los últimos crotos en pie, recorre su historia a través de sus filmaciones amateur en VHS. Para conocer más sobre la película desde La Izquierda Diario conversamos con su directora, Magalí Flaks. ¿Como surge la idea de esta película? Magalí: Soy licenciada en Relaciones del Trabajo, estudié en la UBA, en Sociales, y siempre me interesaron los procesos de trabajo. Este proyecto nace de uno anterior que terminó con un formato más cercano al videoarte, pensado para el recorrido de galerías. Además, yo estudié Artes Electrónicas, así que había ahí un cruce de lenguajes.
En ese trabajo anterior entrevistaba a personas que durante el día tenían un empleo y por la noche tenían un hobby, para el cual resignaban su descanso. Eso me llevó a leer e investigar mucho sobre el ocio, y también sobre la idea de que el trabajo, de alguna forma, nos unifica, mientras que una actividad que nos gusta y que no es utilitaria ni nos da dinero nos diferencia… Hay un trabajo importante con archivos que fueron filmados por los propios protagonistas. ¿Cómo fue el encuentro con este material, y de qué forma se realizó el trabajo colectivo? Magalí : Contacté a Pedro por mail y me respondió. Yo estaba en Capital Federal y él en Mar del Plata; le dije que quería conocerlo, accedió, y viajé a Mar del Plata para grabarlo. Cuando llegué, me encontré con que su casa es un museo viviente de la historia de los crotos: había desde instrumentos hechos por él hasta artesanías, videos, recortes de diario, libros y películas.
Nos contó que había entregado mucho material que nunca le fue devuelto, así que nos pidió que toda la investigación y el escaneo se hicieran en su casa. En las varias visitas que fuimoshaciendo, nos quedábamos ahí digitalizando los materiales para que no salieran de su casa. Fue la única manera, porque él ya no quería seguir entregando material que no le devolvían. La película recorre una historia desde mediados de los años 80 y llega a la actualidad. La idea del «derecho al ocio creador», los problemas del trabajo alienante y precarizado, la «lucha por el tiempo libre» son ejes constantes. ¿Cómo dialogan estas ideas con nuestro presente? Magalí: Nuestro presente es bastante desesperanzador. Hoy no solo tenemos jefes que nos explotan, sino que también nos explotamos a nosotros mismos: muchos somos nuestro propio jefe y nuestro propio explotador. Pero de eso también trata la película: de encontrar las formas posibles en el ocio creador Funciones: 2 y 9 de octubre a las 20hs en el Cine Gaumont, con presencia del equipo para su presentación. 23 de octubre a las 19hs en Sala Lúcida, en doble programa con ¡Que vivan los crotos! de Ana Poliak en 16mm, y con la presencia de las directoras para una conversación posterior
A partir del inmenso archivo reunido por Pedro Ribeiro, croto octogenario y archivista amateur de esta historia en Mar del Plata, la película utiliza filmaciones en VHS, programas televisivos, cartas, canciones, poemas y fotografías para rescatar una historia colectiva y pensar qué lugar ocupa el ocio en una sociedad alienada por el trabajo y la meritocracia. Cuenta con la participación del escritor Osvaldo Baigorria y la poeta Ana María Ordóñez. Sinopsis
Es un día de verano de 1983 en Mar del Plata. Entre los pastizales a los costados de las vías, camina a paso lento un grupo de hombres y mujeres que, desde ese día, fundan la Agrupación Crotos Libres. De tradición anarquista, los crotos pregonan una vida sin morada fija, libre de ataduras materiales, en defensa del ocio y la solidaridad obrera. Desde entonces, las caminatas “sin fines de lucro” son su actividad principal. Pedro, uno de los últimos crotos en pie, recorre su historia a través de sus filmaciones amateur en VHS. Para conocer más sobre la película desde La Izquierda Diario conversamos con su directora, Magalí Flaks. ¿Como surge la idea de esta película? Magalí: Soy licenciada en Relaciones del Trabajo, estudié en la UBA, en Sociales, y siempre me interesaron los procesos de trabajo. Este proyecto nace de uno anterior que terminó con un formato más cercano al videoarte, pensado para el recorrido de galerías. Además, yo estudié Artes Electrónicas, así que había ahí un cruce de lenguajes.
En ese trabajo anterior entrevistaba a personas que durante el día tenían un empleo y por la noche tenían un hobby, para el cual resignaban su descanso. Eso me llevó a leer e investigar mucho sobre el ocio, y también sobre la idea de que el trabajo, de alguna forma, nos unifica, mientras que una actividad que nos gusta y que no es utilitaria ni nos da dinero nos diferencia… Hay un trabajo importante con archivos que fueron filmados por los propios protagonistas. ¿Cómo fue el encuentro con este material, y de qué forma se realizó el trabajo colectivo? Magalí : Contacté a Pedro por mail y me respondió. Yo estaba en Capital Federal y él en Mar del Plata; le dije que quería conocerlo, accedió, y viajé a Mar del Plata para grabarlo. Cuando llegué, me encontré con que su casa es un museo viviente de la historia de los crotos: había desde instrumentos hechos por él hasta artesanías, videos, recortes de diario, libros y películas.
Nos contó que había entregado mucho material que nunca le fue devuelto, así que nos pidió que toda la investigación y el escaneo se hicieran en su casa. En las varias visitas que fuimoshaciendo, nos quedábamos ahí digitalizando los materiales para que no salieran de su casa. Fue la única manera, porque él ya no quería seguir entregando material que no le devolvían. La película recorre una historia desde mediados de los años 80 y llega a la actualidad. La idea del «derecho al ocio creador», los problemas del trabajo alienante y precarizado, la «lucha por el tiempo libre» son ejes constantes. ¿Cómo dialogan estas ideas con nuestro presente? Magalí: Nuestro presente es bastante desesperanzador. Hoy no solo tenemos jefes que nos explotan, sino que también nos explotamos a nosotros mismos: muchos somos nuestro propio jefe y nuestro propio explotador. Pero de eso también trata la película: de encontrar las formas posibles en el ocio creador Funciones: 2 y 9 de octubre a las 20hs en el Cine Gaumont, con presencia del equipo para su presentación. 23 de octubre a las 19hs en Sala Lúcida, en doble programa con ¡Que vivan los crotos! de Ana Poliak en 16mm, y con la presencia de las directoras para una conversación posterior
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