Estos son los títulos en las plataformas que no puedes perderte

Para sobrellevar los calores hemos pensado en dos series: una es un interesante remake y otra una combativa ficción sobre la gentrificación. También os proponemos un necesario homenaje a la pobre Marjane Satrapi, fallecida el pasado 4 de junio, el desgarrador primer largometraje de Uli Edel, un filme palestino, el documental que retrata el caótico rodaje de la desastrosa Megalópolis, de Francis Ford Coppola, y un título fundamental de la historia del cine que cumple todo un siglo.   

Ravalear (HBO Max)

Esta curiosa miniserie nos presenta la historia (basada en un hecho real) de un restaurante familiar centenario y querido en el barrio del Raval cuyos dueños se enfrentan a las garras de un fondo de inversión que busca vaciar el edificio y gentrificar el barrio. Dirigida por Pol Rodríguez e Isaki Lacuesta (firmantes de Segundo premio), la serie apuesta por un estilo sucio e inmediato, con la urgencia de la cámara en mano. Y no es que Ravalear tenga un guion para echar cohetes, pero esta serie es la nueva demostración de lo buenos que son Enric Auquer y María Rodríguez Soto, en todo momento contenidos y verosímiles.  

Destino desconocido (Filmin)

La producción de esta película parece la ONU al estar financiada por Palestina, Reino Unido, Francia, Grecia, Holanda, Alemania, Dinamarca, Catar y Emiratos Árabes. Dirigida por Mahdi Fleifel, nos presenta a Chatila y Reda, dos jóvenes palestinos que se dedican al robo y la prostitución y están ahorrando para pagar pasaportes falsos para salir de Atenas. Indudablemente, Fleifel, buen director, tiene como referente el cine de autor de los sesenta y setenta (Cowboy de medianoche, por ejemplo) y también ha confesado la inspiración de la novela de John Steinbeck De ratones y hombres, sobre dos jornaleros migrantes californianos durante los años de la Gran Depresión.  

Cape Fear (Apple TV)

La novela Cape fear, de John D. MacDonald, dio pie a dos estupendas películas. La primera fue El cabo del terror, thriller sesentero de J. Lee Thomson y con un Robert Mitchum que daba un mal rollo tremendo y la segunda El cabo del miedo, producción de Steven Spielberg y dirección, exhibicionista y espectacular, de su amigo Martin Scorsese. Nadie olvida aquel legendario “Abogaaado” (Ricardo Solans en el doblaje español, aunque es más recomendable disfrutar del trabajo de voz de Robert De Niro), ni tampoco su reparto (De Niro, Lange, Nolte y Lewis), la fotografía de Freddie Francis y la banda sonora de Bernard Herrmann adaptada por Elmer Bernstein. Casi nada.   ¿Era necesaria una serie de diez capítulos de una hora cada uno cuando los filmes se contaron en hora y media? Posiblemente no, pero el personaje de Max Cady ha sido siempre tan icónico a tractivo que la sigues con interés, al menos sus primeros episodios. Lo peor aquí son los hijos de la pareja (Amy Adams y Patrick Wilson) y lo mejor Javier Bardem (un Cady más sofisticado) y su interesante reflexión sobre la invasión de la privacidad y los terrores de la burguesía.

Persépolis (Movistar Plus+)

Es desolador leer que alguien muere de pena. Y más su es alguien con talento y que dejó huella en el mundo. La dibujante y directora de cine Marjane Satrapi murió a los 56 años, poco más de un año después de perder al amor de su vida, su marido, Mattias Ripa, muerto a los 53. Actor, productor, guionista y traductor, Ripa fue uno de los traductores de la famosa novela gráfica Persépolis, que ella misma adaptó al cine. Persépolis, nominada al Oscar al Mejor largometraje de animación y Premio del jurado en Cannes, es muy fiel a la novela gráfica y narra, con las voces de Catherine Deneuve y Chiara Mastroianni, la historia de una niña iraní desde la revolución islámica hasta nuestros días. El fundamentalismo, el encarcelamiento de miles de personas y el maltrato a las mujeres se mezcla en esta historia con el descubrimiento del punk, Iron Maiden y ABBA. Y también el exilio.

Yo, Cristina F (Filmin)

Esta brutal y descarnada película sigue teniendo una fuerza tremenda y su visionado no es agradable, pero sí fascinante. Basada en un libro y una investigación real sobre la devastación que estaba provocando la heroína en la juventud berlinesa, el filme nada tiene que ver con los calculados productos de diseño que se suelen colar en los festivales y mucho menos con un melodrama a lo Hollywood. Para rodar Yo, Cristina F, Edel rodó (muchas veces con cámaras ocultas y teleobjetivos y con figuración que pertenecía al lumpen) en escenarios reales y contó con la generosísima participación de David Bowie, que no solo cedió su música para la película, sino que apareció en ella interpretándose a sí mismo en un concierto. Para el (durísimo) recuerdo la fabulosa escena en la que Cristina y su novio, dos pobres críos, intentan desengancharse juntos encerrándose en una habitación.

MegaDoc (Filmin)

Documental de Mike Figgis que es el resultado de los días que el veterano director británico pasó grabando en el rodaje de Megalópolis, de Francis Fiord Coppola. El documental es valioso para acercarse y poder entender el desastre. Desde el principio, Coppola habla de fracaso y pone como referente a Jacques Tati, que tras el descomunal fiasco comercial de Playtime, una producción que requirió de la construcción del inmenso decorado conocido como “Tativille”, fundió su fortuna personal y hasta perdió los derechos de sus obras. La impresión que da el rodaje de Megalópolis en el documental de Figgis es insana. Te da la sensación de contemplar a un grupo de gente, entre actores y técnicos, que se están aprovechando de un anciano que chochea, pero tiene mucho dinero que despilfarrar. Un anciano que quiere volver a hacer lo que hacía en los años 70 y 80 años, pero sin lograrlo. Y a todo esto se suma el pavoroso error de casting que es Shia LaBeouf, un actor problemático que desde el inicio le confiesa a Coppola que teme que le despida, como hizo con Harvey Keitel en Apocalypse Now. Coppola no lo acaba despidiendo, pero es, con razón, incapaz de soportarlo. Completamente agotado, llega a reconocer ante la cámara de Figgis: “Soy demasiado mayor y cascarrabias para este oficio”.   En cuanto al guion, que tardó décadas en escribir, Coppola reconoce que lo que tenía escrito era solo “los huesos de un cuerpo” que saldría en el rodaje. Un hombre que había sufrido la reescritura de Apocalypse Now en un rodaje demencial volvía a caer en la misma trampa más de cuarenta años después. Pero Megalópolis no es, ni por asomo, Apocalypse Now. Es un absoluto desastre.      

El maquinista de La General (Filmin, Movistar Plus+ y Prime)

Hace 100 años Buster Keaton estrenó la primera de las tres películas que rodó con la United Artists. Costó 750.00 dólares y fue un fracaso comercial al recaudar en Estados Unidos solo 42.000 dólares en taquilla. Hoy todo eso nada importa, como suele pasar con tantas películas, y El maquinista de La General es una de las grandes joyas del tan creativo, imaginativo y pionero periodo del cine mudo. De solo 74 minutos, el filme es un gran espectáculo porque Keaton no solo fue un absoluto genio del gag visual, además fue padre del cine de acción. Y la acción que vemos no tiene trucos, Keaton no rodó con dobles y se jugó la vida rodando escenas muy peligrosas. Y esa es la diferencia entre ver El maquinista de La General y una película actual rodada con croma o IA. Con Keaton todo lo que vemos es pasmosamente real, físico.  Por eso siempre será único e irrepetible.

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