Gomorra, y la Mafia de todos los días

Entre los narcocorridos para El Mencho, una peculiar entrevista al Chapo Guzmán, y las resurrecciones póstumas a Pablo Escobar en la TV, los criminales del último par de siglos residen en un oasis cultural racionalmente incomprensible, pero visceralmente atractivo y comercialmente exitoso, que los suele glorificar como antihéroes, o al menos los pinta como algo más que los asesinos y torturadores que realmente fueron. Esto no es exclusivo a América Latina: para muchos, la madre de todos los criminales es la Mafia Italiana; esa peculiar familia de Marlon Brando, Al Pacino, Robert De Niro y otros grandes actores sin registros ni intenciones malévolas. ¿Pero qué hacer con los curiosos por la Mafia de verdad, e insatisfechos con su retrato de relativa modernidad en Los Soprano? Pueden ver Gomorra. Algunas de las historias en esta película son suficientemente cercanas al glamour gángster: en el niño que se une con entusiasmo a los mafiosos de su barrio, y en los jóvenes que se comportan como mafiosos de película, hablando y balaceando como si fueran el mismísimo Tony Montana.
Los criminales del último par de siglos residen en un extraño paraíso cultural: racionalmente incomprensible, pero visceralmente atractivo y comercialmente exitoso
Pero otros relatos son más cotidianos: el del literal contador que destila las enormes ganancias de los criminales en salarios de mínima subsistencia para los mortales que conviven, involuntariamente, con ellos. En la decisión de un maquilador por unirse a la creciente mano de obra asiática, en vez de continuar con la versión local, y criminalmente financiada, de esa misma labor. En las aventuras de un arrogante hombre que se dedica a enterrar residuos tóxicos en espacios públicos, indiferente a las consecuencias que esto provoca en los habitantes cercanos. Gomorra está basada en un libro del periodista Roberto Saviano, quien se infiltró en la Camorra: una de las organizaciones de crimen organizado más poderosas de Italia. A raíz de esto, Saviano ha vivido bajo constante protección, lejos de su país natal. Los créditos finales de la película mencionan que la Camorra ha asesinado a más personas que cualquie otro grupo terrorista u organización criminal. Si clásicos del cine como la trilogía de El Padrino y Goodfellas son una versión entre humanizante y admiradora de la vida criminal, Gomorra es un retrato de gangsterismo desanclado del típico glamour cinematográfico. Pero esto es sólo una parte de su historia. Aunque estos “criminales de verdad” asesinan con la inmediatez de un balazo y condicionan la libertad de quienes los rodean bajo constante amenaza, también son tuercas, sin importar su lustre, de una maquinaria más perversa e omnipresente. Los que trafican drogas son sin duda criminales, más acreedores a una persecución legal que a una glorificación ficticia. ¿Pero solemos decir lo mismo de aquellos que semi-esclavizan a los fabricantes de la ropa que usamos todos los días? ¿Dónde está la indignación moral para los pocos que nadan en dinero, mientras gran parte de la población apenas consigue sobrevivir?
Algunas de las historias en esta película son suficientemente cercanas al glamour gángster, pero otros relatos son más cotidianos
¿Y cuándo se juzgará a quienes contaminan la tierra que literalmente pisamos? Todos estos personajes existen, en Italia, en América, en África y en Asia, pero no son tan malvados como los otros, incluso si emergen de y son cruciales para la misma organización. Mientras que Coppola usó el calor familiar y Scorsese el rock n’roll para retratar a sus visiones de la mafia, Gomorra es una radiografía: desmesurada en lo que enseña, pero también consciente de su perversa simbiosis con una sociedad que, excepto cuando aparecen los Chapo, Escobar y Mencho, se jacta de ser “civilizada”. Ellos tres (y muchos otros) cargaban con la diferencia, nada menor, de destruir sociedades a literales balazos. Pero su intención, la de subyugar a quienes quieran porque sí, no requiere de una pistola para ocurrir en otras industrias. Puede contaminar el agua de una comunidad, bajo el disfraz de vanguardista inteligencia artificial. Puede ignorar las muertes y peligros detrás de una sartén. Puede destruir comunidades enteras, con pocas o nulas consecuencias.  Sin necesidad de narcocorridos y series de TV, esto también es la Mafia: viva dentro y fuera del “crimen”. Gomorra está disponible en Mubi.

Fuente: Enlace original

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *