La Otra: ‘En esta parte del mundo, el fascismo necesita que nos insensibilicemos ante el sufrimiento de “lo otro”’
TE RECUERDO. AUNQUE, A VECES, EL TIEMPO se empeñe en nublar lo que YA FUE, y convenga no bajar nunca la guardia CONTRA LA NOSTALGIA PERMANENTE, TE PROMETO que CADA VEZ que sueño DESPIERTO con el jardín de nuestra facultad, aquellos días de los primeros banquetes, ESAS NOCHES de insomnio y asambleas interminables, semilla de tantas canciones que estaban por nacer, de tantos movimientos que estaban por crecer y que siguen CRECIENDO, te veo pidiéndome mi guitarra para subirte a alguno de aquellos escenarios improvisados junto a la cafetería y escucho nítida tu voz, como si aún estuviéramos allí, cantando tímida pero decidida EL BLUES DE LA VIOLENCIA. Eran los años hermosos de preguntarse cada cual quién era y, sobre todo, QUIÉN quería ser, esos años ardientes de OLOR A HUELGA en las calles de MADRIZ, de detectar LO QUE HAY QUE RECORTAR para cicatrizar los PASOS ROTOS, los años locos y salvajes de juntar nuestros diversos TROZOS DE UTOPÍA para descodificarnos, deconstruírnos, para DAR MUERTE AL GUIÓN preestablecido y APRENDER A VOLAR en colectivo. Cayeron unas cuantas hojas del calendario, pasaron muchas COSAS, buenas o malas, PA´ FUERA Y PA´ DENTRO. El repensar en la cuestión «DÓNDE ESTÁ LA PAZ» trajo una nueva mirada, EL BLUES DE LA ULTRAVIOLENCIA, y después de mucho avivar tu propia chispa con perseverancia contra LA LLUVIA contaminada, un día SE QUEMÓ la mecha y entonces aquella voz limpia y rabiosa a partes iguales explotó y se expandió COMO LA PÓLVORA. No todos lo comprendían al principio, pero lo que quedó claro fue que millones de personas estaban esperando a alguien que les cantara eso que tú tenías que cantar, tal y cómo tú lo hiciste justo en ese momento, que es también este. HOY toca RESPIRAR, reconocernos, saber que no existe EL RELATO PERFECTO, vencer el orgullo y decir de vez en cuando «PERDÓNAME», no huir de DONDE DUELE, sino enfrentarlo. Hoy toca seguir desaprendiendo, intercambiando y cantando juntas. Abrazarnos, allá DONDE PERDEMOS y acá donde ganamos. Hoy QUIERO BAILAR, LA CANCIÓN SIN NOMBRE, también CUANDO NO CAMINAS CONMIGO, porque sé que, aunque no te vea y no te escuche, de algún modo estás ahí, compañera. QUE ME QUITEN lo cantado, que nos quiten lo bailado, pero nunca nos quitarán la música. QUE NOS VAYA BONITO, Muhé de Arte y reparte por los cuatro costaos. SI ME VOY de pronto por la senda de la virgen de la rendición, porque esta sociedad ASESINA me mina LA SUERTE y me desafina la CUMBIA DE LA PACIENCIA, VUELVE y ayúdame a CONTINUAR en la Otra, la que lucha, TÓCAME aquel viejo estribillo y LLÉVAME de nuevo a LA GRIETA que nos susurra que aún TENEMOS PODER, que aún es posible todo. “Empecé a escribir por necesidad hace unos cuantos años, con ocasión de alguna crisis de soledad. Me di cuenta de que me servía para sanarme, y desde entonces fui cogiendo la costumbre de limpiar las heridas con música. El modo en que está organizada la sociedad en la que vivimos nos hace daño de muchas maneras. Necesito desvelarlas y entender sus marcas para poder vivir, y sobre todo para poder crecer. Eso es lo que hago al cantar.” Así se presentaba en sus comienzos Isabel Casanova, -Isa-, cantautora nacida en Madrid en 1992. La frase “lo personal es político” acierta bastante en describir las canciones de una artista que desde el principio entiende el arte de la mano del compromiso activista. La Otra, como la mayoría la conoce, toma la palabra con ironía y mirada crítica, pero también apelando a lo íntimo. Letras incendiarias y contundentes cantadas con una voz dulce que se mece sobre un sonido que ha ido evolucionando del acústico más sencillo hacia una mezcla de influencias que van desde grandes clásicos latinoamericanos (como Mercedes Sosa, Chavela Vargas, Violeta Parra, Víctor Jara o Silvio Rodríguez) hasta el hip hop, pasando por una mezcla de géneros como el pop, el reggae, el soul, el funk, el r’n’b o la electrónica. La Otra acumula hoy en su recorrido más de 700 conciertos en espacios autogestionados, plazas, bares, fiestas y salas de todo el estado español, festivales como Barnasants, Bioritme, Rabolagartija, Juergas, Festiuet, La Garrinada, Esperanzah o Acampada Jove, así como distintas giras internacionales por Portugal, México, Uruguay, Argentina, Chile, Costa Rica, Alemania o Colombia. Entrevistamos a La Otra a propósito del concierto fin de fiesta de su más reciente álbum de estudio ‘Vuelve’ en la Sala Villanos de Madrid, junto a la agrupación tamborera colombiana Kumbé, el próximo 17 de septiembre. Tocar en casa es algo especial que pide celebrar la red y el cariño. Después de dos años de conciertos en todas partes menos en Madrid, por fin ‘Vuelve’ La Otra al lugar que la vio nacer. ¿Qué representa este concierto en una de las salas más míticas de la ciudad? ¿En qué momento está La Otra, en tanto proyecto musical con una carrera ya de largo recorrido? El proyecto se encuentra en un umbral. En la vida de toda creación hay ciclos. En estos tiempos, entender esto es casi contracultural, porque todo empuja a la sobreexposición y a correr sin pausa. La pausa es un privilegio. Pero también creo que en los proyectos creativos tiene que haber momentos de trabajar la raíz. Estudiar, ensayar, componer, preparar lo que se está gestando antes de que vea la luz. La Otra como proyecto ahora está en eso, con algunos eventos muy escogidos como este concierto en Madrid con amigxs y la comunidad cercana. ¿Y en lo personal? ¿En qué momento llega este concierto en la vida de Isa Casanova? Yo también estoy en un umbral. Han sido años de correr mucho con una mezcla de ganas de crecer, ilusión y la precariedad del oficio en los talones. Y en los últimos años me he dado cuenta de que este ritmo no es temporal, a menos que yo empiece a generar espacios para la vida, más allá de mi carrera. Algunos problemas de salud me lo han ido señalando, nada irremediable, solo el cuerpo avisando. Así que ahora estoy intentando reaprender a equilibrar lo urgente y lo importante. ¿Qué nos vamos a encontrar en este concierto a nivel espectáculo? ¿Qué formación te acompaña? ¿Habrá muchas sorpresas o vas a tirar más de los clásicos de tu repertorio en tu reencuentro con tu público madrileño? Este show es en banda, con algo de electrónica y algo de baile y performance. Mi objetivo es que sea a la vez profundo y divertido. Creo que muchxs necesitamos esas dos cosas: sentir intensamente y también alivianar la existencia, la sobrecarga de cosas y pensamientos. Así que he invitado a artistas que admiro, he preparado covers especialmente para este día, coreografías, hasta un concurso voy a hacer… Cerraréis bailando sabroso con los colombianos Kumbé. ¿Cómo se da el encuentro con estos músicos? ¿Por qué ellxs en concreto para acompañarte en este concierto especial? Conocí Kumbé viéndolas en directo y me fascinaron. Me pareció que su propuesta complementa demasiado bien el viaje que propongo yo con mi equipo: la palabra y lo sutil abriendo paso a la energía para terminar con tambores y ritmos afrocaribeños, se me hace una fantasía. Has cantado en salas de muchas ciudades diferentes del mundo. Estoy convencido de que cada una tiene un toque especial para ti. ¿Cuál es el punto diferencial de los conciertos en Madrid? Pues Madrid es mi casa y aquí está mi gente, mis familias varias, y como ciudad creo que Madrid es realmente una coctelera cultural. Me da mucho gusto poder ofrecer una velada coctelera con semejante equipazo, mi mirada es así también, voy y vengo y eso se refleja y todo lo que me inspira y me ilusiona y amplía estética y políticamente La Otra. La última vez que te entrevisté, aquí en el canal, acababas de publicar tu anterior álbum ‘Incendio’. Ha llovido y ardido desde entonces. ¿Qué dirías que ha supuesto para ti este ‘Vuelve’, con sus muchas vueltas y volteretas? ¿Qué se fue en tu vida en este tiempo, qué se quedó y qué ha vuelto? Mi último disco ‘Vuelve’ ha sido un disco que me ha permitido aprender mucho del oficio. En primer lugar, porque supuso un ciclo de agotamiento que yo ya había vivido en otros procesos de disco pero que en este fue más heavy. Así que he tenido que replantearme cosas, mi visión del éxito en primer lugar. Los oficios culturales son bonitos e inestables y si no tienes una visión muy madurada y firme de cómo quieres trabajar, es fácil dejarse llevar por la pésima ideología del éxito en la que vivimos sumergidxs. Además, los tiempos cambian y percibo que la función de la música también cambia. Por ejemplo, ahora necesito estudiar y vivir el folclore de nuestro propio territorio, además de los folclores de otros lugares. Todos los folclores contienen un ancla emocional. Y necesitamos eso. Por eso las músicas de raíz a muchxs nos llaman. Y, a la vez, son tiempos de atreverse a inventar alternativas, cada quien en donde pueda. Yo, como artista independiente y obrera de la música, ando buscando la manera de proteger lo “importante” de mi propuesta, a pesar del ruido algorítmico, a pesar de las “normas” de la industria. Es un reto, pero es también un camino que merece la alegría. Algo que siempre me reconecta con el goce es encontrarme con artistas a quienes admiro y quiero, y hacer música juntxs. Por suerte, eso es algo que siempre busco y encuentro en mi camino. ¿Qué es lo más urgente que debemos hacer volver como sociedad? La esperanza como acción. No hay certezas ya, así que tanto el amor como la esperanza, como diría bell hooks, no son pensamientos ni tampoco sentimientos aislados, sino que son realidades que suceden en su práctica, se practican. ¿Qué es lo más urgente que debemos impedir que vuelva a toda costa como sociedad? La deshumanización de otras personas. En esta parte del mundo, el fascismo necesita demasiado que nos insensibilicemos ante el sufrimiento de “lo otro”. Vivimos tiempos en los que defender la sensibilidad colectiva es antifascista. No hablo de onanismo emocional sino de ser capaces de empatizar con lo que nos rodea. ¿Dirías que son buenos tiempos para la canción de autora? Son tiempos para todo arte que acompañe y cuide la vida. Hace no mucho cumpliste un sueño, abrir un concierto de Manu Chao. ¿Qué tal fue aquello? ¿Con qué otra u otro artista te gustaría compartir escenario, puestas a soñar? Pues fue genial poder abrir el concierto de semejante referente, y conocer a su equipo me pareció maravilloso. Manu es alguien que ha sabido, por un lado, hacer música transformadora en muchos sentidos, en un lenguaje totalmente accesible que le ha llevado lugares muy mainstream. Y, por otro lado, estando ahí ha sabido mantener la rebeldía y la coherencia de una manera de verdad admirable. Quiero un mundo lleno de Manu chaos x) Yo querría compartir con mucha gente: Silvia Pérez Cruz, Ana Tijoux, Natalia Lafourcade, Çantamarta, Tanxugueiras, Vivir Quintana, Edson Velandia y Adriana Lizcano, Lido Pimienta, La Mari de Chambao, Las Migas … Haciendo alusión a algo que dijiste en una entrevista para Mondo Sonoro en 2021. ¿Sigues creyendo plenamente en el poder transformador de la música? ¡Si!
Entradas para el concierto de La Otra + Kumbé aquí.
Entradas para el concierto de La Otra + Kumbé aquí.
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