A 50 años del Apagón de Ledesma, no olvidamos, no perdonamos

El “enemigo interno”

La persecución y represión en la provincia no comenzó en julio de 1976, con el “Apagón”. Mucho antes del golpe, las Fuerzas Armadas ya habían catalogado a Jujuy, Salta y Tucumán como zonas calientes de la “subversión”, bajo la doctrina contrainsurgente en boga que abonaba la construcción ideológica del “enemigo interno” con la que identificaban a la insurgencia obrera y popular. Para 1974, en Ledesma, ya habían detenido parte de la Comisión Directiva e intervenido el sindicato del azúcar. En 1975 se desató una masacre con el «Operativo Independencia» que atacó principalmente a los azucareros de Tucumán, pero fue un golpe para toda la organización obrera en el NOA.

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Desde la dictadura de Onganía en 1966, los dueños de Ledesma Sociedad Anónima Agrícola Industrial (SAAI) encontraron en las fuerzas represivas un aliado incondicional: la firma cedió terrenos propios e infraestructura para instalar puestos de la Gendarmería Nacional: financiaba la logística de las fuerzas represivas a cambio de que el aparato estatal funcionara como fuerza privada, encargada de infiltrar y vigilar la combatividad sindical; un conflicto de clases que la patronal encaró desde la recuperación del sindicato azucarero en los setenta y tras el golpe de marzo de 1976 adquirió una escala abiertamente genocida. En la ciudad cabecera de Ledesma, Libertador General San Martín, se concentraba casi la mitad de la población del departamento y el número de secuestros durante la dictadura, muchos de ellos ocurridos en la llamada semana del “Apagón”, nos recuerda el impacto buscado no solo material y físico sino simbólico del terror represivo.

La noche del “Apagón”

Lo que la memoria ha construido como “el Apagón de Ledesma” fue una operación de contrarrevolución social planificada en las oficinas de la propia empresa, una demostración explícita de hasta dónde está dispuesta a llegar la burguesía cuando siente que sus privilegios están en peligro. La noche del 20 de julio se produjeron numerosas detenciones y secuestros organizados en Libertador San Martín, El Talar y Calilegua que se extendieron hasta el 27 de julio. A poco de iniciarse la noche se producen los primeros cortes de luz intencionales en Libertador y Calilegua. En la madrugada del 21 de julio, en medio de la oscuridad total, fuerzas conjuntas (Ejército, Gendarmería y Policía) inician los allanamientos. La patronal de los Blaquier no solo aportó las listas, sino también las camionetas para los secuestros y detenciones masivas. Los operativos se repitieron en las noches siguientes. Durante una semana la región se transformó en un territorio de persecución. En total, se estima que hubo más de 300 personas detenidas durante aquella semana en Libertador General San Martín, Calilegua y El Talar. Al menos 60 de ellos se sabe eran empleados u obreros de la empresa, o con actividad sindical y como ha investigado Victoria Basualdo fueron secuestrados docentes, médicos, abogados y estudiantes debido al extendido control de la empresa no solo de la actividad fabril sino de gran parte de la infraestructura social (hospitales, escuelas, viviendas y servicios básicos), lo que distintos investigadores han descrito como un “sistema de fábrica con villa obrera”. Muchas víctimas fueron llevadas inicialmente a las comisarías locales y de allí trasladadas a la base de Gendarmería situada dentro del predio del Ingenio Ledesma o a galpones de mantenimiento de la empresa, y trasladados al Centro Clandestino de Detención (CCD) “Guerrero”, uno de los primeros en la provincia, vendados y sometidos a torturas brutales. La institucionalización de este circuito represivo quedó registrada en los documentos de la época: el 22 de julio de 1976, el interventor militar de Jujuy argumentó “razones de servicio e interés público” para reconvertir lo que había sido un alojamiento en un centro clandestino. En ese predio se concentró a la mayoría de los secuestrados durante los apagones, junto con los estudiantes de Tucumán. La empresa Ledesma despidió a los trabajadores que habían sido secuestrados alegando “abandono de trabajo” o “causa justa”. De las centenares de personas detenidas durante esos días 33 trabajadores y militantes continúan desaparecidos.

Los Blaquier: impunidad con nombre propio

El laberinto judicial montado para proteger a los responsables económicos de la dictadura demuestra que la Justicia opera con una clara selectividad de clase. Junto a otras como Acindar, Ford, los Blaquier difícilmente puedan ser olvidados como uno de los grupos empresarios responsables del golpe de 1976. Los procesamientos contra el dueño de Ledesma, Carlos Pedro Tadeo Blaquier, y su gerente operativo, Alberto Lemos, se dictaron en 2012, pero la causa estuvo frenada por más de diez años. Un fallo de la Cámara Federal de Casación Penal, impidió que Blaquier vaya a juicio oral, en marzo del 2015. La persistencia del poder económico de la familia Blaquier y la subordinación política de los sucesivos gobiernos constitucionales funcionaron como un mecanismo de impunidad, que lo eximió de dar cuentas a la justicia hasta el último día de su vida.

Los Blaquier: los dueños de la provincia

Ledesma (SAAI) sigue siendo el “corazón” del poder político y económico, ejerciendo un control dominante en la provincia y más allá, con respaldo completo del régimen político de la UCR y el PJ provincial. Es una de las mayores empresas terratenientes del país, que supera las 150.000 hectáreas de tierras propias. Una muestra de su poder se mide en la geografía. Aunque su bastión sigue estando en Jujuy, el poder de la familia Blaquier no se detiene en el NOA; en Buenos Aires y Entre Ríos se consolidó como un gran terrateniente: controla más de 51.000 hectáreas destinadas a la producción intensiva de carne y granos. El mapa se cierra en San Luis, donde explotan una planta de molienda de maíz.
A comienzos de este año, la patronal de Ledesma se anticipó a la aplicación de la reaccionaria reforma laboral impulsada a nivel nacional, lanzó una ofensiva con cientos de despidos persecutorios, proscripción a dirigentes sindicales y represión contra los trabajadores que salieron a enfrentarlos. Este plan antiobrero cuenta con la complicidad del gobernador y todo el régimen político provincial, que como hace 50 años, ponen el aparato del Estado al servicio de quebrar la resistencia obrera que sigue de pie.

Festival y muestra cultural “Jujuy No Se Apaga”

Frente a los discursos negacionistas del gobierno y la “historia oficial” que sigue promoviendo la empresa, descalificando los testimonios de las víctimas, contra la parálisis que pretendía sembrar la práctica genocida, la lucha de los familiares, organismos, partidos de izquierda ha permitido reconstruir una memoria obrera en el propio corazón de Ledesma. El mejor modo de homenajear a los compañeros y compañeras desaparecidas por el golpe genocida es mantener viva la lucha contra la impunidad.
A 50 años del “Apagón” de Ledesma, la apuesta es levantar la memoria como una herramienta de combate contra la impunidad de ayer y de hoy. Frente al individualismo y la cooptación cultural, la agrupación 9 de Abril, Contraimagen y las bancas del PTS en el Frente de Izquierda Unidad en Jujuy convocan a artistas, trabajadores de la cultura, estudiantes, docentes, fotógrafos, realizadores audiovisuales a construir colectivamente una gran política de contracultura para enfrentar el silencio, denunciar el genocidio de clase de la última dictadura y la impunidad de ayer y de hoy. Uno de los ejes centrales de la iniciativa es justamente enfrentar las formas actuales del silencio. Debido a que Ledesma continúa interviniendo sobre la vida provincial a través del financiamiento de instituciones, medios de comunicación, eventos culturales y espacios artísticos, promoviendo una memoria despolitizada, vaciada de conflicto social y desligada de las responsabilidades empresariales en el terrorismo de Estado.

Sumá tu firma en apoyo a “Jujuy No Se Apaga”

Convocamos a artistas, trabajadoras y trabajadores de la cultura, organismos de Derechos Humanos, trabajadoras y trabajadores de Ledesma, estudiantes, docentes, intelectuales, periodistas y a todas las personas comprometidas con esta causa a acompañar con su firma esta iniciativa. Porque no olvidamos y no perdonamos.
Porque la historia del pueblo trabajador no la escriben Blaquier ni los poderosos. Formulario: https://forms.gle/r8DSZZz3Cxehicr46

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Este jueves 23 de julio a las 15 horas nos movilizamos. Se realizará la histórica “Marcha del Apagón”, compartimos las actividades que convocan los organismos de DDHH de Jujuy:

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