Argentina 1985, y la historia de la verdad

Entre el final de las dictaduras y su posible resurgimiento mediante una votación alarmantemente democrática (véase a los gobiernos de Milei, Kast, Espriella y Fujimori Jr), debería existir un periodo de justicia y literal memoria histórica. Este es el enfoque de Argentina 1985, narrando el juicio de Videla y otros militares en una corte civil, liderado por el fiscal Julio Strassera. Dentro y fuera de la ficción, el juicio es una cosa extraña: aunque esté basado en el juramento de la absoluta verdad y dependa de la evidencia, estas sólo son herramientas en una historia de persuasión. La labor de Strassera, su fiscal asistente Moreno Ocampo y un grupo de jóvenes abogados no es sólo mostrar la verdad de la dictadura, sino usarla para convencer a una parte de la sociedad argentina de que esto no puede volver a ocurrir.
Al hablar de la maldad públicamente aceptada, no sólo se habla de la dictadura en Argentina, también se habla de la dictadura de Chile, de Brasil, de México durante el 68 y de Palestina por décadas
Este ejercicio de subjetividad pese a innegables pruebas nunca termina bien, y puede que haya cooperado hacia la presencia de (al menos ideológicamente) neo-fascistas en máximas posiciones de poder en la Latinoamérica actual. Pero el cine no recibe apelaciones ni perdones presidenciales después de la condena: lo que se ve es lo que hay, y en el caso de Argentina 1985, lo que vemos es un acto de persuasión social mediante confesiones sobre la crueldad humana. Gran parte del juicio a los militares, tanto en la película como en la realidad, abarcó testimonios de sobrevivientes a tortura y secuestros durante los años de la dictadura, recreados aquí con una combinación de extraordinarias actuaciones y material de archivo. Estas confesiones son el aspecto más duro de Argentina 1985, pero también son el más relevante. Al hablar de la maldad públicamente aceptada, no sólo se habla de la dictadura en Argentina, también se habla de la dictadura de Chile, de Brasil, de México durante el 68 y de Palestina por décadas.
Esta película es un recordatorio de porque la verdad, narrada por aquellos que la sobrevivieron, importa tanto en la historia de las sociedades
Si la meta de un juicio es narrativa, entonces este funciona como un lienzo para la historia de la verdad, y esta película es un recordatorio de porque la verdad, narrada por aquellos que la sobrevivieron, importa tanto en la historia de las sociedades. Porque esa verdad, en lugar de perdón disfrazado de olvido y discursos de “mirar hacia adelante en vez de hacia atrás” por candidatos presidenciales que prometían cambio, es la única forma de ejercer, realmente, esa promesa. Es poner en acción las palabras de Strassera, durante la lectura de su condena a la dictadura militar: Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: Nunca más. Argentina 1985 está disponible en Amazon Prime Video

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