«La granja del tío», de Malena Blanco: infancias, animales y un viaje más allá de la naturaleza

La narración no busca dictar sentencias, prefiere sembrar preguntas en el ánimo del lector y abrir paso a la reflexión sobre el vínculo del ser humano con las demás especies que habitan el planeta. El recorrido del protagonista despliega un contrapunto entre el texto y la imagen. Mientras el chico observa cabras, gallinas, cerdos y vacas al amparo de explicaciones que naturalizan la producción, las ilustraciones revelan el reverso del recinto. Roger Olmos no acompaña la palabra: la expande y la desmiente con su arte: su trazo expone a las cabras en separación de las madres, el confinamiento de las aves en jaulas, la clausura de los cerdos y el engranaje que aprisiona a las vacas. El ojo del niño contempla con sensibilidad la vida que los adultos reducen a recurso. En el abismo entre la inocencia del relato y el testimonio visual del maltrato animal, brota la verdad de la obra.
Malena Blanco, cofundadora del movimiento Voicot y autora de libros para la infancia y la adultez, erige un refugio de papel para encarar la realidad sin anestesia. La narración interpela tanto a la niñez como a los adultos que comparten la lectura, invitando a desarmar la ceguera que viste de normalidad el cautiverio animal. La granja del tío no es un pasatiempo; es un faro de conciencia, una grieta en la muralla de la costumbre donde la compasión recobra el aliento y nos invita a mirar el mundo con ojos despojados. El libro se encuentra disponible en su web/tienda voicot.com

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