Poesía con olor a río, poesía con pluma de mujer: La escriba (partitura poética para mujer)

El río litoraleño escucha una amenaza, un quejido, un llanto. Escucha también furia. Y un pedido; hecho a la bicha: esperar un poquito más. La poesía invade cada frase que pronuncia Anahí Gadda en el escenario. Algunas son punzadas. Pequeños puñales entrando en el cuerpo, recordando la miseria del mundo. También son denuncias, cuidadosamente construidas: a la opresión, al machismo, a la misoginia. La mujer como blanco móvil de muchas, demasiadas, flechas. La ironía aparece cada tanto: reírse entre la bronca. El auditorio escucha, casi sin respirar. Desde las manos de Anahí llega el sonido del bombo. Entra, respetuoso, pausado, en escena. Canto y relato se hacen uno. Como la mujer y el río. Viajando en esas notas musicales, la poesía entrama reclamos y esperanzas. Anuncia, también, un futuro distinto. La opresión caerá. No sin pelear. De a ratos, la luz proyecta una sombra gigante hacia el cortinado del fondo. Es Anahí por dos. La que rabia y la que lucha. La que llora una traición y la que convoca a los perros al combate. La escriba (partitura poética para mujer) se puede ver el sábado que viene. Y el otro. Háganse un rato a las 18h y vayan. El lugar -también muy lindo- es Hasta Trilce, en Maza al 177, casi Yrigoyen. En CABA.

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