Padre, madre, hermana, hermano: modos de hacer familia

Se trata de una comedia dramática que aborda los vínculos familiares a través de tres historias, muy bien sostenidas por un elenco coral de actores consagrados, que evoca los comienzos de la carrera del realizador. La primera parte se titula Padre y transcurre en la zona rural de Nueva Jersey en Estados Unidos. Hacia una casa en medio de la nada llegan dos hijos: Jeffrey (Adam Driver) y Emily (Mayim Bialik) para visitar a su padre (Tom Waits), a quien no ven desde hace aproximadamente dos años, cuando fue el fallecimiento de su madre. En la conversación en el auto, mientras se dirigen ambos hermanos a la casa, se desprende que el padre, que nunca tuvo un trabajo estable, hoy de grande, no tiene una buena situación económica. Es Jeffrey quien lo ayuda económicamente para paliar las situaciones de emergencia. El encuentro se da en un marco de tensión y es el paisaje invernal y el lago congelado el que da cuenta de la desconexión emocional de los miembros de esta familia. Los hijos, en muy buena posición económica, chequean que el padre esté bien y limpian su culpa, pasándole dinero para paliar contingencias o trayéndole víveres de vez en cuando. Con todo, el color bordó en distintas prendas de la vestimenta de cada uno marca la pertenencia a una familia, aun en la distancia física y afectiva. Estos hijos parecen haberse constituido en oposición a la marca paterna de la bohemia y la extravagancia, y desconocen el goce paterno que puede hacer de una mujer (tanto la madre cuya pérdida lo afectó físicamente como su actual novia) la causa de su deseo. La segunda historia se titula Madre y se desarrolla en torno al ritual de té anual que una madre (Charlotte Rampling) mantiene con sus dos hijas, Timothea (Cate Blanchett) y Lilith (Vicky Krieps), único momento en que se encuentran, aunque las tres vivan en la misma ciudad (Dublín). La madre es una famosa escritora, que tiene un buen pasar que contrasta con el de sus hijas y está preocupada porque la visita no signifique un desorden a su estructurado mundo de orden y pulcritud, que está traducido desde lo formal por la prolijidad de los encuadres armónicos y del uso de los colores. En torno a ideales de éxito personal y económico, se constituye esta familia; de ahí la dimensión del secreto y de la apariencia que sostiene Lilith, haciéndose llevar por su novia a la casa como si llegara en un Uber. El color rojo en la vestimenta de cada una traduce el lazo familiar que se sostiene a partir del ideal de éxito económico y de una familia tradicional heteronormativa, por el que las hijas funcionan en adhesión o en oposición al mismo. Acaso el secreto de goce de la madre esté en esa escritura de la cual es reacia a hablar y compartir con sus hijas. La tercera historia, titulada Hermano hermana, toma a dos gemelos afrodescendientes que se reúnen en París para visitar por última vez el departamento que compartían sus padres, que fallecieron recientemente en un accidente aéreo, piloteando un pequeño avión sobre las Azores. Aquí se trata de Syke (Indya Moore) y Billy (Luka Sabbat), ambos veinteañeros, sensibles a la fragilidad y extrañeza del mundo en el cual les toca vivir, cuestión por la cual Billy se refugia en el consumo de microdosis de hongos. Aquí las camperas de cuero negro los hermanan a ambos en el dolor del duelo y también en una vida no convencional como aquella que llevaban sus padres. Al mismo tiempo, la pared que separa ambas habitaciones por las que ingresan al departamento, marca la separación entre ambos. No obstante, son las fotos familiares y los recuerdos de infancia los que logran conectarlos afectivamente entre sí y con sus padres. Y también la dimensión secreta del goce de ambos en esa práctica del riesgo de la aviación permanece para los hijos ignorada, así como la falsificación de un acta de matrimonio, para blandir acaso frente a las autoridades, pero que explica acaso los años de un amor que se sostuvo fuera de las convenciones tanto conyugales como de raza. Con todo, es esta tercera historia, al margen de los ideales de exitismo económico y de las convenciones sociales, aquella en la que se palpa algo de la dimensión del amor. Los hermanos se abrazan sentidamente, se contienen mutuamente y se expresan verbalmente que se quieren de manera genuina, más que por puro protocolo como en las dos historias anteriores. Se trata de algo que enfatiza la singular y profunda conexión que mantienen los gemelos entre sí, a pesar de vivir físicamente en lugares separados. Unen a estas tres historias también la enigmática aparición de un grupo de skaters en las calles, a quienes los personajes miran con fascinación, acaso como emblema de la libertad frente a las convenciones sociales y a un sentido de pertenencia y de comunidad, que hoy se ve avasallado por el individualismo que impone la meritocracia capitalista neoliberal. Padre madre hermana hermano, a través de estas tres historias que funcionan por repetición como variaciones de una misma estructura, se presenta entonces como un retrato minimalista de distintos modos de hacer familia en la época contemporánea, donde se hacen evidentes el distanciamiento afectivo y la soledad. Y todo esto se envuelve en el particular humor lacónico y absurdo, como en la belleza poética del desencanto al mejor estilo de Jarmusch, lo que es satisfacción garantizada. Ficha técnica:
Género: Comedia dramática. Guion y dirección: Jim Jarmusch. Elenco: Tom Waits, Adam Driver, Mayim Bialik, Charlotte Rampling, Cate Blanchett, Vicky Krieps, Sarah Greene, Indya Moore, Luka Sabbat, Françoise Lebrun. Producción: Estados Unidos, Irlanda, Francia, Italia, Japón,
Duración: 110 min. Disponible en salas y en MUBI.

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