Sin Pil no habría Hosen: la amistad que cambió la historia del punk en Argentina

Una parte de esta historia es muy repetida: Pil Chalar se hizo amigo de Michael Reichel, un alemán que se había mudado a Argentina en los 80’ y quien le hizo conocer a Die Toten Hosen, banda que terminó militándola hasta traerla para que debutara la misma noche que él lo haría con Pilsen, su proyecto post Violadores. Pero hay otra parte anterior a la noche del 11 de septiembre de 1992 en el boliche Halley y que no es tan conocida: la primera vez que el cantante escuchó a los Hosen fue en 1988… y no le simpatizó tanto. “Un día Michael me dio unos casetes, el primero era Opelgang y no me gustó mucho. Era una banda alemana a la que no le encontraba nada nuevo”, le reconoció alguna vez Pil a su amigo Mariano Asch. Todo cambió cuando llegó a sus manos Ein kleines bisschen Horrorschau, el quinto disco de los Hosen, inspirado en el libro y la película La Naranja Mecánica y constituido por canciones pensadas inicialmente para musicalizar una obra teatral alemana inspirada en esas creaciones. “Y ahí la banda me gustó más porque les vi una locura y un desparpajo genial”. Enrique Chalar siempre fue un melómano y para ese entonces ya conocía mucha música alemana, especialmente gracias a otros germanos que aparecieron en los primeros shows de Los Violadores y le acercaron varios casetes con material del país europeo. Ahí descubrió desde Nena hasta Kraftwerk, pasando por Extrabreit y el kraut rock. Pero con los Hosen ocurrió algo diferente y Pil se volvió un ferviente militante del grupo de Düsseldorf, al punto incluso de proponerle canciones de ellos a distintos boliches porteños que él conocía. El público argentino, sin embargo, se mantenía indiferente ante ese nuevo estímulo.
El punto de inflexión de esta historia ocurrió cuando apareció una personalidad clave para la difusión del punk y el heavy metal en Argentina: el Ruso Verea. Norberto (tal como le decía Enrique cada vez que lo veía) accedió a pasar esa música en un lenguaje extraño para un país como el nuestro pero que terminó haciendo carne en los oídos criollos gracias a la difusión intensa que el periodista y también arquero decidió darle en el aire de La Heavy Rock and Pop, su programa de la primera mitad de los 90’. “Cada vez que Pil venía a una entrevista, no lo hacía solamente para difundir un show o un disco: traía mucha música para compartirme y yo la pasaba con gusto”, reconoce Verea. A partir de ahí, con esa rotación en una de las FMs más escuchadas de la época, llegó entonces la invitación formal que tanto Pil Chalar como Michael Reichel le hicieron a los Hosen para desembarcar en Argentina. “Nosotros dijimos: ‘si nos mandan los pasajes, vamos’”, me contó Campino en una entrevista que le hice por 2009, antes de que vinieran a encabezar el Pepsi Music de ese año, cuando la banda ya era un canon en nuestro país. Al mes de ese convite estaban haciendo su estreno criollo en Halley, luego regresaron para tocar en Obras y en 1996 se produjo su exposición masiva como teloneros de los Ramones en su show despedida en River. “Me gustaba ese jolgorio de borrachines. Después vinieron con otras estructuras, aunque seguimos relacionados. Nosotros le dimos el primer empujón, pero todo lo que vino a posteriori es producto del trabajo de ellos”, reconoció Pil con notable modestia.

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“Antes de llegar aquella primera vez no esperábamos nada. Pensábamos que nadie nos conocía allá, del mismo modo que para nosotros era una tierra desconocida”, nos dijo el guitarrista Breiti en una entrevista publicada en La Izquierda Diario para 2023. “Pero no sabíamos que Pil y el Ruso habían preparado nuestra llegada. Esperando una sala vacía, subimos a aquel escenario de Halley un viernes de septiembre de 1992 en el alocado horario de 4 AM sin más expectativa que volver a casa recordando haber tomado unas cervezas, comer asado y hacer algunos pocos y locos amigos. Y nos encontramos con una fiesta de tal magnitud que muchos aún hoy la recuerdan como un antes y un después en sus vidas. De las nuestras, sin dudas que lo fue: aquel primer concierto en Halley es para nosotros legendario. Una explosión que cambió nuestras vidas”. “Pil fue siempre muy leal con nosotros”, agregó Breiti en aquella charla. Y tenía razón: “Dejamos a Pilsen parado por cuatro meses y no tocamos porque queríamos guardarnos para hacer el primer show post-Violadores junto al debut de los Hosen. Y así sucedió”, recordó Chalar. Más allá de esta conexión transoceánica por orígenes musicales en común, hubo entre Pil y los Hosen otro nexo poderoso: la inspiración casi al mismo tiempo de La Naranja Mecánica para crear canciones sublimes. “Somos contemporáneos y en el mundo vivíamos las mismas cosas. Por eso el libro de Anthony Burguess es fundamental y la película de Stanley Kubrick también. Lo leímos y la vimos de un lado y otro del Atlántico, en el norte de Europa o al sur de Sudamérica”, dijo Chalar.
“Uno de los tantos puntos en común entre nosotros fue el uso de La Naranja Mecánica casi al mismo tiempo, tanto en “1,2, Ultraviolento” como en “Hier kommt Alex”. La idea de que nos quieren transformar… ¡pero no lo lograrán! Cada uno padecía la opresión en su lugar del mundo, como tan bien lo describió George Orwell, otra lectura en común con los Hosen. El Big Brother que nos vigila, algo que hoy vemos en cámaras por todos lados que sirven para resolver delitos, pero también para vulnerar tu intimidad. El futuro llegó. ¿Ahora qué sigue? ¿Microchips con GPS?”, me compartió Pil en una charla por 2015 con una mirada que ahora nos sorprende por su carácter casi profético. El primer encuentro entre ambas partes fue en la Galería Los Andes de Belgrano, donde Pil se encontró con Campino y compartieron unos aperitivos. Luego los dos fueron al hotel sobre avenida Corrientes donde paraban los Hosen en ese viaje iniciático de 1992 y la tertulia continuó con Andi Meurer, el bajista. Más adelante, Chalar recibió a Breiti en su histórica casa de Villa Urquiza, una meca a la que peregrinaban sin aviso punks porteños que aquella tarde vieron con sorpresa como ambos músicos se bajaron una botella de whisky mientras escuchaban distintos discos. Ya en la noche de Halley y con la confianza cimentada, Pil se subió al escenario sin pedir permiso mientras tocaban los alemanes para cantar “Hier kommt Alex”. En ese mismo viaje también se produjo el primer crossover en un estudio, algo que por aquellos tiempos no estilaba llamarse featuring sino, simplemente, colaboración. Pilsen estaba grabando Bajo otra bandera, su disco debut, y los Hosen participaron tanto en “Ella saltó por la ventana” como en “Caramba, carajo ein Whisky”. Además, Chalar incluyó un guiño a los alemanes en la letra de “Seis novelas”, tema inspirado en distintas obras de Osvaldo Soriano cuya coda recita la frase: “hasta ese amargo final”. En Bestiario, la segunda placa de la banda compartida con el guitarrista Tucán Barauskas y que contó con la producción de Steve Jones de Sex Pistols, incluyeron una particular versión de “Bommerlunder” de Die Toten Hosen. El abordaje mutuo del repertorio ajeno siguió provocando nuevos capítulos. El más memorable acaso haya sido el de “Viva la revolution”, canción de los alemanes que Los Violadores incluyó en el disco “En vivo y ruidoso 2” de 2002 con la participación vocal de Campino. “Es una letra metafísica que habla de que no importa tanto la vida y la muerte. La letra en inglés es muy diferente y me identifico mucho con eso de las gestas, como la de Cuba donde unos tipos desde una montaña pueden barrer a una dictadura. Aunque después se genere otra cosa que sea muy parecida a lo que sacaron, me gusta esa idea de la gesta”, explicó Pil. “La escribimos en 1996 para el álbum Opium fürs Volk y el título atrajo a Pil, fue una de sus canciones favoritas de nosotros porque la cantamos muchas veces juntos, pero la eligió él”, nos confesó Breiti en 2023. “En perspectiva del tiempo, la canción hoy nos cuenta que es mucho más difícil cambiar el mundo de lo que habíamos pensado antes. Pero haber tenido ese sentimiento por cierto tiempo fue algo muy fuerte, y solo lo pudimos tener a través de la música”. A la inversa, Die Toten Hosen grabó “1, 2, Ultraviolento” en La hermandad, En el principio era el ruido, un disco lanzado en 2009 exclusivamente en la Argentina. Cuatro años después se produjo la devolución de favores (un decir) de aquella noche en Halley: los alemanes invitaron a Pil, entonces al frente de su proyecto solista Violadores de la Ley, para compartir una gira germana que incluyó shows en la isla Ferropolis, Frankfurt y Düsseldorf. “Girar con ellos en su tierra fue jugar en la Champions League”, reconoció Chalar, quien tenía planeado repetir la experiencia en 2022. Pero el 13 de agosto de 2021 ocurrió lo que nadie deseaba y Enrique se fue de este plano para convertirse en leyenda. Por eso, en su penúltimo viaje a Argentina y el primero sin Pil, los Hosen decidieron hacer un set en su memoria con canciones de Pilsen y Los Violadores. “Elegimos algunas que fueron muy importantes y resistieron el paso del tiempo con gran éxito, ya que transmiten un mensaje que sigue siendo importante hoy en día. Quiero decir: no fue solo nostalgia, sino que la calidad de las canciones también nos impulsó a hacer versiones. Pil fue un amigo muy especial y fiel para nosotros: la amistad con él fue única porque siempre nos sentimos almas gemelas. Nuestro humor y nuestra forma de ver los problemas de la sociedad eran bastante similares a su punto de vista”, evaluó Campino en una entrevista que le hicimos para La Izquierda Diario el año pasado, justo cuando Die Toten Hosen anunciaba su gira despedida de Argentina.

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En la sala de la banda en Düsseldorf hay un sitial con una foto de Pil en su primerísima época de Los Violadores (la muestra de ello es que en segundo plano aparece Hari B, el guitarrista fundador del grupo). “Fue un muy buen amigo de muchos años y tuve muchas conversaciones con él, a veces muy tarde en la noche, y siempre extremamente interesante. A veces hablaba de cosas que estaban en un nivel demasiado alto para mí para entenderlas en español, pero así y todo fueron notables”, opinó Breiti en aquel reportaje de 2023. Fue un amigo muy leal y una persona muy interesante. Es muy extraño viajar a Argentina y que él ya no esté. Tocamos con él, pasamos tiempo con él, nos emborrachamos con él. Pil se convirtió en nuestro amigo de por vida y Argentina en nuestra casa fuera de Alemania. Lo extrañaremos muchísimo por siempre, siempre”.

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