Civilización: logrado regreso al pasado del teatro para repensar el futuro del país

En la escena unas aisladas y extrañas estructuras de plástico cifran un escenario apocalíptico. Son la representación abstracta de las matas de vegetación que se yerguen en el suelo llano y yermo de la pampa argentina. Se cifra así en Civilización una línea de continuidad desde la escenografía entre la desgracia del pasado y la de la actualidad. La aparición del soldado realista Piedrabuena (Pablo Fusco), que oficia como narrador y como personaje nos sitúa en 1792, en tiempos del Virreinato del Río de la Plata y en el contexto del incendio del teatro de La Ranchería, primer teatro estable de Buenos Aires. Este soldado añora a la madre tierra de España con sus sentidos cantos y a la vez nos introduce en el tono de la tragicomedia de ficción con que la obra aborda un hecho históricamente acontecido. Toca a Piedrabuena, como una suerte de deudor de Zama despojado del absurdo existencial de Di Benedetto, la pesquisa de lo acontecido. Por ello se interna por entre los pajonales de la pampa desértica en busca del autor del crimen. Deambulan por estos paramos desolados, desorientadas y habiendo escapado del incendio, dos damas criollas muy aficionadas al teatro del siglo de oro español, Mariquena (Andrea Nussembaum) y Juana María (María Inés Sancerni). La obra delata su hipocresía social, la buena intención de acercar la cultura su media hermana mestiza, iletrada, que no consigue camuflar la sorna burlona con que hablan de ella. Hay también un Cabo (Mariano Sayavedra) del fortín, devoto servidor de su majestad de España, que al tropezar con estas damas en apuros desbrujadas y a merced de temibles alimañas y de los salvajes indios, se ofrece a guiarlas de regreso hacia la civilización. Se trata de una escena que se despliega con las claves de la comedia picaresca. Deambula también por allí, Remedios (Julieta Brito), la morocha medio hermana mestiza, que fue abandonada a su suerte por sus encumbradas medio hermanas criollas, en medio del incendio y que, habiendo sobrevivido, busca venganza. Aquí la actitud corporal e interpretativa de Brito, además de su vestuario más burdo y su color de piel, marca con acierto el contraste entre aquello llamado civilización, que se identifica al blanco de los vestidos de las Damas, y la barbarie, que se identifica a lo oscuro y lo bajo, confluyendo con el fango de la tierra. Los tres personajes en su camino hacia el Fortin confluirán con Remedios, que las acusa de asesinas a las encumbradas Damas de la sociedad y con la línea de investigación de Piedrabuena. Un zapato como rastro que ha dejado la criminal en la escena del crimen, en clara intertextualidad con la Cenicienta, será la prueba a la que las tres mujeres deberán someterse, para que se esclarezca finalmente el hecho. Sirviéndose de la ficcionalización de un acontecimiento histórico y del pastiche entre el teatro del siglo de oro español y el cuento de hadas de la cenicienta, entre la comedia costumbrista y el género policial, Civilización pone en escena, gracias a la lograda dirección de Lorena Vega y a una efectiva interpretación del elenco, una dramaturgia inteligente y ágil que abreva en el mito fundacional del teatro argentino para dar cuenta de porqué sigue siendo tan importante revisar nuestro pasado para comprender nuestro presenta. Civilización, al desdibujar las estancas fronteras entre civilización y barbarie que erigió Sarmiento, se propone, entonces, como una aguda critica a la burguesía aspiracional y cipaya de nuestra actualidad, al explicar las raíces de su odio hacia los habitantes y la tierra que habitan. Al mismo tiempo, al plantear la destrucción de ese teatro hasta entonces emblema de la burguesía criolla, discute y cifra la posibilidad del nacimiento de un teatro verdaderamente autóctono, de un colectivo nacional que pueda erguirse de pie resurgiendo de las cenizas, en una sentida metáfora de nuestras recurrentes crisis y a la apuesta esperanzadora del levantamiento de las masas locales en lucha por la determinación de su destino. Ficha técnica:
Dramaturgia: Mariano Saba.
Actúan: Julieta Brito, Pablo Fusco, Andrea Nussembaum, María Inés Sancerni, Mariano Sayavedra. Dirección: Lorena Vega.
Duración: 60 minutos.
Martes 20hs en El galpón de Guevara.

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