Cineastas a favor y en contra de la IA

Antes de que Christopher Nolan estrenase La Odisea, la película acontecimiento del año, una empresa emergente de inteligencia artificial presentó una versión de la epopeya de Homero titulada Odysseus: The Fall. Esta película está realizada con IA en su totalidad y es un proyecto, respaldado por el estudio cinematográfico IA Fountain O, del artista iraní Ash Koosha, director de Sueños de violetas, filme también generado por IA sobre las recientes protestas en Irán. La apuesta de Koosha no puede ser más opuesta a la de Nolan, que se ha gastado 250 millones de dólares en un títere gigante (Polifemo) de más de 18 metros de altura que fue manipulado en una cueva real, en un Caballo de Troya real (12 metros de altura y movido por tracción física) y en rodar con un ingente equipo en localizaciones de Marruecos, Grecia, Italia, Escocia, Islandia y Estados Unidos. La duda ahora es si el cine de Koosha es el futuro o lo es el de Nolan, algo que cuestiona hasta Matt Damon, protagonista de La Odisea y que declaró que sabía que rodar la epopeya de Homero con Nolan era “la última oportunidad que tendría de hacer algo así”, palabras que no gustaron al director. Basándose en la respuesta de sus hijos ante la IA, Nolan comentó en The Telegraph: “Nunca había visto en mi vida un rechazo rotundo y generalizado a un avance tecnológico supuestamente fundamental. Se ha invertido muchísima energía en la IA, pero si observamos la reacción de la Generación Z, la rechazan por completo. Su juicio sobre las chapuzas de la IA ha sido inmediato y severo”. Nolan también declaró: “Toda la narrativa en torno a la IA en los medios es muy simple: si un sistema informático puede hacer esto, ¿para qué necesitamos a los guionistas?”. El gran defecto de este argumento es que el primero que no llama a ningún guionista para sus películas es el propio Nolan. A pesar de lo que opine el director de Oppenheimer, la realidad es imparable. La IA generativa de vídeo ha evolucionado a una velocidad pasmosa en solo dos años como demuestran herramientas como Sora, desarrollada por OpenAI y que generaba secuencias muy complejas (y costosísimas si se rodasen a la vieja usanza) solo a partir de texto. También lo demuestra China, un país tremendamente avanzado en el desarrollo de la IA en el cine gracias a que su gobierno ha decidido invertir cantidades ingentes de dinero.
China es un país tremendamente avanzado en el desarrollo de la IA en el cine gracias a que su gobierno ha decidido invertir cantidades ingentes de dinero
Es tan cardinal la IA para el futuro del negocio del cine que en marzo Netflix pagó 587 millones de dólares a tocateja por la empresa de IA InterPositive del actor, guionista, director y productor Ben Affleck. La startup de Affleck, que tras la firma se incorporó a Netflix como asesor sénior, fue fundada hace solo cuatro años, está formada por un pequeño equipo de ingenieros, investigadores y creativos y su objetivo es desarrollar herramientas de IA que ayuden a los cineastas, en concreto a mejorar trabajos de postproducción como la mezcla, la reiluminación de planos y la adición de efectos visuales. A FAVOR: En la conferencia de resultados del segundo trimestre de Netflix, el co-CEO de la compañía, Ted Sarandos, subrayó la integración de herramientas de IA generativa en producciones de Netflix y los buenos resultados que les ha aportado InterPositive. Sarandos hasta llegó a confesar que este año 300 de sus títulos han utilizado algún tipo de IA generativa. Eso sí: aseguró que Netflix no pretende reemplazar el trabajo creado por humanos por tecnología generativa. “Las películas las hacen personas que hacen películas, la IA les proporciona mejores herramientas para hacerlos aún mejores”, zanjó.
Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, ha confesado que este año 300 de sus títulos han utilizado algún tipo de IA generativa
También George Lucas mira con respeto y esperanza a la IA. Y Lucas no es cualquiera, hablamos de un pionero en el mundo de los efectos visuales y CGI, fundador de Industrial Light & Magic, de la división de Lucasfilm que sería la semilla de Pixar Animation Studio y del creador del sonido THX. También del principal impulsor de la sustitución del celuloide: Star Wars: Episodio II fue la primera superproducción rodada íntegramente en formato digital HD y con ella Lucas logró tal demostración de fuerza que hasta presionó a la industria para instalar proyectores digitales en las salas de todo el planeta. Sobre la IA, George Lucas ha declarado: “La inteligencia artificial nos facilita mucho la realización de películas. Es como decir: “Bueno, creo que el carruaje de caballos es lo mejor. Los coches se averían, necesitan gasolina, dan todo tipo de problemas, y dentro de poco los convertirán en tanques que matarán gente”. Es terrible. La IA es el progreso. Es el futuro”.  También James Cameron, otro pionero del CGI y que imitó a Lucas al crear su franquicia fantástica Avatar, defiende, como era de esperar, a la IA: “Tenemos que dominar la IA generativa para poder controlar sus posibilidades en nuestros propios términos. Debe seguir siendo una herramienta artística y no un sustituto del artista. Pero si permite a los creadores acelerar los procesos de VFX y reducir costes sin restar puestos de trabajo a los humanos, es una evolución natural”. EN CONTRA: Paul Laverty, fiel guionista de Ken Loach y conocido por su cine político, realista y human, no comparte tanto optimismo. Por eso en el festival de Cannes, y en una evidente referencia a poderosos como Ted Sarandos, dijo en rueda de prensa: “La industria cinematográfica y la sociedad en general deberían ser profundamente escépticas ante las empresas y los multimillonarios tecnológicos que controlan los servicios de IA más populares, porque ellos deciden los algoritmos que afectan nuestras vidas”. El mexicano Guillermo del Toro, director de la nueva versión de Frankenstein, conocido por su amor a los monstruos, el látex y los decorados reales, dijo al respecto: “Quiero ver personas pintando, construyendo, taladrando. No quiero algo digital, no quiero IA, no quiero simulación. Quiero artesanía de la vieja escuela. No estoy interesado, ni lo estaré nunca. Tengo 61 años y espero seguir desinteresado en usarla hasta que me muera”. También el veterano Matin Scorsese dio una gran aportación sobre la IA en el cine: “La IA no puede crear un accidente afortunado. No puede sentir dolor, ni culpa, ni arrepentimiento, ni la necesidad imperiosa de comunicarse con otro ser humano. El arte proviene de la imperfección y la lucha del alma”. Eso sí: el mes pasado, Scorsese, y ante la sorpresa de diseñadores de producción, ilustradores y artistas conceptuales, se asoció como asesor y promotor de la empresa de IA generativa Black Forest Labs (creadores de los modelos de imagen FLUX) y dijo: “El cine es un medio joven, tan solo tiene unos 125 años, así que debemos estar abiertos a la forma en que puede evolucionar”.
 “El cine es un medio joven, tan solo tiene unos 125 años, así que debemos estar abiertos a la forma en que puede evolucionar” (Martin Scorsese)
Es cierto que, comparado con otras artes, el cine es joven y sus cambios (del mudo al sonoro, del blanco y negro al color y del fotograma al cine digital) siempre han sido inevitables. Y algunos serán dolorosos y causarán un tremendo daño profesional a centenares de trabajadores. Porque seguirá habiendo jefes de departamento, pero muchos asalariados de cada departamento serán sustituidos. Pero a su vez la IA automatizará farragosas y largas tareas administrativas, será utilísima para preparar presupuestos y organizar calendarios y resultará fundamental en la postproducción visual y de sonido. También logrará que muchos nuevos cineastas logren que sus películas tengan un gran acabado visual con muchísimo menos dinero del que se requería hace solo dos años.  Y, eso sí: ninguna IA escribirá jamás un guion basado en experiencias personales, en los mejores o peores momentos de una vida, porque la IA no tiene ninguna vida. La IA nunca podrá escribir Los 400 golpes, como hizo François Truffaut recordando su dura infancia, o Taxi Driver, como hizo Paul Schrader, solo y desquiciado en la cocina del piso de su ex. Es más: el arte es intuición y muchas veces nace de la inspiración, caprichosa, tan humana. Muchas veces nace de un accidente, del “accidente afortunado” del que hablaba Scorsese. Y en ese terreno la IA nunca pintará nada.     

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