Ante el dolor de los niños

¿Qué significa fotografiar el sufrimiento en medio de la alegría y protestar contra él? ¿qué es aquello que traspasa la pantalla? Cuando vi la foto por primera vez estaba scrolleando en el instagram, pasé de reírme de un squetch de Nachito Saralegui a ser golpeado por un profundo dolor, una sensación de miserabilidad humana, sin embargo la imagen transmitía cierta paz, cierto duelo. Estas imágenes fueron hechas en el barrio de Sheikh Radwan, al norte de la ciudad de Gaza, el 30 de agosto de 2026, de las manos del fotógrafo y videógrafo palestino Omar N. Ashtawy. Con la distribución de la agencia Getty Images la secuencia de los niños viendo El Rey león recorre el mundo en nuestros días.
Y en estos días, que son nuestros, el Estado de Israel, el gobierno de Netanyahu y su coalición de extrema derecha impulsan la continuidad de la guerra genocida, la expansión de asentamientos y la expulsión de palestinos. La violencia también se extiende a Cisjordania mediante asesinatos, redadas, destrucción de viviendas y robo de tierras, con la ayuda de EEUU, el respaldo de las potencias europeas y gobiernos que mantienen vínculos políticos, militares y comerciales con Israel, como nuestro presidente Javier Milei. A pesar del dolor, es una fotografía que se deja ver. Al ver sus sonrisas entre los escombros, compartiendo una película, se convierte en una imagen puede generar empatía sin necesidad de mostrar la violencia de manera explícita. Sin embargo, nos ayuda a recordar, nos ayuda a seguir hablando de Palestina.

Seguir luchando por las niñeces palestinas

No se trata solamente de defender a quienes fueron asesinados o heridos, sino también a quienes sobreviven entre el hambre, los bombardeos, el desplazamiento y la destrucción de sus escuelas y hogares. ¿Hasta cuándo permitiremos que el capitalismo gaste más dinero en destruir que en proteger nuestras vidas? La dimensión de la violencia es enorme: hasta el 12 de agosto de 2026, se habían registrado 21.283 niñas y niños palestinos asesinados en Gaza desde el 7 de octubre de 2023. Además, decenas de miles resultaron heridos y muchos viven con lesiones que pueden cambiar sus vidas para siempre. La infancia palestina también es víctima del hambre. La desnutrición y la falta de alimentos no aparecen como un accidente, sino como parte de una política de castigo colectivo y sometimiento. Para 2025, 95.000 niñas, niños y adolescentes habían sido identificados con desnutrición aguda, mientras que 320.000 menores de cinco años estaban en riesgo de desnutrición. Números que recolecta Diana Palacios en este artículo. La guerra también les roba el derecho a aprender, jugar y proyectar un futuro. Más de 500 escuelas de Gaza fueron alcanzadas directamente, y alrededor de 700.000 niñas, niños y adolescentes en edad escolar sufren una interrupción prolongada de su educación por los desplazamientos, la destrucción y la falta de seguridad. Incluso algo tan sencillo como remontar un barrilete se transforma en un acto de resistencia. Durante años, los barriletes fueron para los palestinos un símbolo de libertad y alegría. A pesar de estar hechos de un material liviano que se deja llevar por el viento sujetado a un hilo, Israel llegó a presentarlos como una amenaza. Esto muestra hasta qué punto la ocupación pretende destruir no solo sus cuerpos, sino también su imaginación y su derecho a ser niños.

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En Cisjordania, la violencia adopta otras formas: niñas y niños son detenidos, golpeados, humillados y sometidos a aislamiento y torturas. Desde octubre de 2023, más de 1.655 menores palestinos fueron detenidos, muchos bajo “detención administrativa”, es decir, sin cargos ni juicio. Por eso, la solidaridad no puede limitarse a la compasión ni a mirar las imágenes con tristeza. Hay que transformar la indignación en movilización: acompañar las acciones por Palestina, exigir el fin del bloqueo y presionar a los gobiernos que sostienen o permiten esta política. Las huelgas, movilizaciones estudiantiles y obreras y acciones como la Global Sumud Flotilla muestran que existe una fuerza internacional capaz de enfrentar esta barbarie. Seguir luchando por las niñeces palestinas es defender su derecho a vivir, estudiar, jugar y crecer sin bombas ni hambre. Es rechazar que el mundo naturalice que miles de niños sean asesinados o condenados a sobrevivir entre ruinas. Y es afirmar que ninguna infancia debe ser considerada enemiga por reclamar libertad.

¿Y por casa cómo andamos?

El gobierno de Javier Milei -escandaloso amigo de Netanyahu- despliega un ataque integral contra las niñeces. Ajusta, recorta en salud, educación y en políticas sociales que profundizan la pobreza (5,1 millones de niñas, niños y adolescentes viviendo en hogares pobres y cerca de 1,1 millones en la indigencia), avanza sobre derechos básicos mediante el desfinanciamiento de jardines y espacios de Primera Infancia, recortes en alimentación, docentes, actividades, materiales e infraestructura, y políticas que trasladan cada vez más la responsabilidad del cuidado desde el Estado hacia las familias. A esto se suman el ataque a la ESI, fundamental para la prevención del abuso y las violencias; la ofensiva contra las adolescencias trans y el cierre de áreas de diversidad; leyes que facilitan los desalojos y ponen en riesgo el derecho a la vivienda y, como respuesta a una niñez atravesada por el hambre y la pobreza, la criminalización y la baja de la edad de punibilidad. Así, mientras millones de chicos y chicas ven deteriorarse sus condiciones de vida, el gobierno de Milei recorta derechos, desfinancia el cuidado y responde a las consecuencias de su propio ajuste con más abandono y castigo.

¿No te da bronca todo esto?

Sí. Por eso decimos que Milei se tiene que ir ahora, que no podemos esperar más. Algunos sectores como el peronismo ya hablan de “votar bien” el año próximo, mientras sectores de sus propios diputados y senadores han sido cómplices de las medidas de este gobierno nefasto. No podemos esperar pasivamente hasta 2027 mientras su gobierno sigue atacando la educación, la salud, la ciencia, la cultura, los salarios y las jubilaciones, impulsando despidos y profundizando un plan al servicio de los grandes empresarios y el FMI. Por eso el próximo 19 de septiembre haremos una gran Marcha de la Bronca, para transformar el descontento en una fuerza de lucha, uniendo a trabajadores, estudiantes, artistas y todos los sectores atacados en un frente único, exigiendo que los sindicatos rompan la tregua y convoquen a un paro nacional y un plan de lucha en el camino de la huelga general para derrotar a Milei, su plan y sus cómplices. No es un niño, son todas las niñeces. Mientras haya una niña o un niño palestino privado de su escuela, su alimento, su hogar o su futuro, la lucha por Palestina sigue siendo una lucha por la humanidad entera, por los nuestros también.

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