Desregulación en el mercado editorial: la medida del gobierno contra las librerías independientes
¿En qué consiste el plan del Gobierno?
El eje central es la derogación de la Ley 25.542 (promulgada entre 2001 y 2002), conocida como la Ley de Defensa de la Actividad Librera o Ley del Libro. La ley actual exige que las editoriales fijen un precio único de venta al público para cada título en todo el país, garantizando que valga lo mismo en una gran cadena, un supermercado o una librería de barrio. El proyecto oficial busca eliminar esta restricción. Así, cada punto de venta (librerías, plataformas digitales y supermercados) podría fijar sus propios valores y aplicar las promociones que considere convenientes. Desde el Ejecutivo sostienen que liberar los precios fomentará la competencia entre comercios, permitirá a los locales liquidar stock acumulado y facilitará el acceso a libros más baratos para los lectores.Sturzenegger y el gobierno vuelven con su obsesión: otra vez contra la cultura.
No es nuevo, ya habían intentado esta avanzada contra los libros y las librerías en el decreto 70/23 y en la Ley Ómnibus. Y tuvieron que dar marcha atrás.
Ahora vuelve a la carga con la derogación… — Myriam Bregman (@myriambregman) July 21, 2026
La postura de las editoriales y los libreros
Desde las distintas cámaras del sector (como la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones y la Cámara Argentina de Librerías Independientes) expresaron un rechazo unánime a este proyecto. Sostienen que los precios de los libros no los fija el librero, por el contrario son determinados por las editoriales en función de sus costos de producción, donde el insumo clave —el papel— representa cerca del 50% del total. Además, las librerías independientes suelen trabajar mediante el sistema de consignación, lo que significa que los ejemplares no vendidos se devuelven a la editorial y no representan un costo inmovilizado para el comercio. En la ciudad de La Plata existe una red de más de veinte librerías independientes que se organizan hace años en defensa del oficio librero. Dispersadas a lo largo del mapa de la ciudad, no son solamente un punto de acceso a los libros sino que son parte de la vida cultural e identitaria de cada barrio. “Estamos siempre en contacto, tenemos reuniones, peleamos para conseguir descuentos y que la gente acceda a los libros, hemos organizado la Noche de las Librerías y logramos muchas cosas todos juntos”, cuenta Ana de la librería Espacio Crumb, especializada en historietas, novelas gráficas y fanzines. “Ahora estamos pidiendo el apoyo de la comunidad para que se sumen a difundir y pronunciarse en contra de esta desregulación”.¿Cuáles serían las consecuencias del cambio normativo?
Si la derogación llega a concretarse, se denuncia que las grandes cadenas, cadenas de supermercados y plataformas de e-commerce cuentan con mayor liquidez para vender títulos populares por debajo del costo (práctica conocida como dumping). Las librerías de barrio, al no contar con ese margen financiero, quedarían en desventaja para competir. Por esta razón, se advierte la desaparición progresiva de comercios pequeños que dependen de un margen de ganancia estable para sostenerse, es decir, el cierre de las librerías de barrio. Las pequeñas editoriales e independientes —que representan la mayoría de las novedades publicadas— dependen del ecosistema de librerías de cercanía para dar visibilidad a nuevos autores y obras de nicho. Sin esos espacios, la oferta tendería a concentrarse en los títulos más comerciales (bestsellers). En este sentido, se toma en cuenta un antecedente internacional que es la experiencia del Reino Unido, donde tras desregular un sistema similar en los noventa, cerraron cientos de librerías independientes y la participación del mercado se concentró. A mediano plazo, además, los precios promedio de los libros no bajaron, salvo en el caso de los títulos de gran consumo.Fuente: Enlace original
