El Drama: la comedia romántica en tiempos de discursos de odio
Que la neurosis tiende a hacer de lo anodino un drama con visos trágicos rayano a lo cómico en su exageración, es algo que el realizador noruego Kristoffer Borgli plasma muy bien en su tercer largometraje El drama (The drama, 2026), película en la que hibrida la comedia romántica con el drama psicológico en clave de humor negro. Emma (Zendaya), que es empleada en una librería, y Charlie (Robert Pattinson), un empleado de un museo británico en Boston, son una joven pareja que está a una semana de casarse, ultimando los típicos preparativos para la boda: los discursos, las fotos, el DJ, las flores, la comida y el vino.
Mientras Charlie comparte con Mike (Mamoudou Athie), su amigo y padrino de bodas, el discurso que ha escrito para la boda, accedemos merced a los flashbacks al momento en que se conocieron y a la primera cita; y también al momento del primer beso, mientras Emma conversa con sus amigas durante esos preparativos. Se presentan así los típicos códigos de la comedia romántica: el encuentro casual en una cafetería, el tropiezo del risueño malentendido, la impostura de él para impresionarla, el flechazo que se da a partir de la risa de ella y el primer beso robado al quedar encerrados accidentalmente. No obstante, el libro que lee Emma en la cafetería y que presume Charlie haber leído para impresionarla en el primer encuentro, anticipa por su título The Damage (El daño) lo que seguirá. Así, lo que empieza en la apariencia de una comedia romántica, pronto vira al drama cuando, catando los vinos para la boda, y un poco pasados de copas, la pareja, junto al padrino y su esposa Rachel (Alana Haim), que es la dama de honor, habiendo encontrado por casualidad a quien va a oficiar como DJ en la calle consumiendo droga, deciden contar qué fue lo peor que ha hecho cada uno en sus vidas. Llegado el turno de Emma, ella cuenta que cuando tenía 15 años estuvo casi a punto de desatar un tiroteo escolar en su escuela. En esa etapa difícil y oscura de su vida, Emma se fotografiaba con el arma de su padre, hacía videos para las redes sociales, además de practicar tiro en el bosque, motivo por el cual perdió la audición de un oído. Un tiroteo ocurrido en un centro comercial en el cual muere un compañero del colegio es lo que le hace a Emma desistir de su plan y arrojar el rifle de su padre al agua. Ante esta confesión, Rachel se horroriza y se escandaliza, pues tiene una prima que ha quedado paralítica tras recibir un disparo en un tiroteo masivo. A partir de aquí, Charlie no puede olvidar este episodio del pasado de su novia; se obsesiona con el tema. No puede dejar de pensar en eso y comienza a ver a Emma con el rifle en la mano, se sobresalta ante episodios cotidianos como verla con un cuchillo en la mano y no puede tener sexo con ella, pues la considera y visualiza en su fantasía como una posible loca psicopática. Incluso el recuerdo de explosiones de agresividad cotidianas, como insultar al conductor de un auto que casi los atropella, empieza a ser interpretado por Charlie desde ese lugar. La incomodidad entre ambos se hace notoria. En la obsesión de Charlie con el pasado de Emma, Borgli expresa los típicos temores y ansiedades, previos al casamiento, con respecto a si se ha elegido o no a la persona “correcta” o “adecuada”, como si la hubiera. Lo que desencadena la ansiedad paranoica de Charlie es la vehemencia de Rachel, que rápidamente la estigmatiza como una psicópata, de ahí que tanto ella como Mike lo prevengan de casarse con Emma. Cuando Emma explica más en profundidad ante Charlie el contexto de ese episodio de su pasado, descubrimos que ha sido víctima de bullying por parte de otros compañeros por su color y su apariencia no hegemónica (un tanto apocada, rellenita y con anteojos). También sabemos luego que su padre forma parte del ejército y que los tiroteos masivos son en Estados Unidos una realidad cotidiana que rápidamente se viraliza en las redes sociales. Se desliza allí que, ante la declinación de los ideales tradicionales como anclaje identificatorio, en un momento de crisis subjetiva de identidad como lo es la adolescencia y en un contexto social marcado por profundas desigualdades, que ensalza y naturaliza la violencia tanto en la vida cotidiana como en las redes sociales, es probable que desde el lugar del desecho social un(x) adolescente como Emma, que gustaba de interpretar a distintos personajes en su pubertad, pueda identificarse con la figura del cowboy como manera o intento de hacerse un lugar. La película da cuenta también de la hipocresía de la sociedad norteamericana, violenta y desigual por estructura, que estigmatiza en un determinismo superyoico y en el punitivismo social a quien pensó o fantaseó con un tiroteo no consumado (e incluso a los emergentes sociales de sus propias raíces violentas), desresponsabilizándose de las condiciones por las que un adolescente llega a estar ante dichas circunstancias. Es claro que se proyecta el mal como un hecho potencial en el otro, mientras que se desconoce el mal en el propio interior. Rachel se escandaliza y repudia a Emma, pero desconoce la violencia por ella misma ejercida contra un niño discapacitado en su pubertad; incluso la de Charlie mismo, que ejerció ciberacoso hacia un compañero, provocando que toda la familia tenga que mudarse a otro lugar. Por otra parte, es interesante señalar que es el encuentro con lo real de la muerte de un compañero de la escuela y con sus consecuencias tangibles, ya no con su viralización virtual en las imágenes de las pantallas, lo que detiene a Emma de su plan y también que se hace posible para ella encontrar un lugar en la comunidad escolar como activista de la no violencia, al hallarse esta misma sensibilizada y más abierta a la otredad a partir de este episodio. Siguiendo la trama de la película, es el típico enredo y el chismorreo propio de las comedias románticas por el confuso desliz de Charlie con su compañera de trabajo Misha (Hailey Gates), lo que arruina la fiesta de bodas y separa a los amantes. La escena final los reencuentra en la hamburguesería del barrio. Allí es interesante pensar en la crisis que atraviesa la pareja como algo que, al poder ser elaborado, les permite volver a estar juntos de otra manera, ya no desde el idilio romántico de dos mitades perfectas que harían un uno completo, sino desde un amor menos tonto, que está advertido de la diferencia, de la incompletud y la inconsistencia. Charlie puede amar y elegir a Emma con sus virtudes y sus miserias, e incluso puede manejar la ansiedad de que Emma, en tanto mujer, sea una otredad a la que nunca llegue a conocer totalmente. Por otra parte, es interesante también la maniobra de Emma, que, lejos de ser un estrago para Charlie, puede transformar la seriedad del drama neurótico obsesivo de él en la comedia del amor. El drama de Kristoffer Borgli es una lograda relectura de la comedia romántica clásica que desnaturaliza el mito de dos mitades que harían un completud donde cada uno sería plenamente transparente y maravilloso para el otro, para mostrarnos, en cambio, que en una pareja siempre se trata de dos extraños que tienen que encontrar su propia manera de estar juntos. Además, tiene la particularidad de estar leída desde el contexto actual que (como bien dijimos más arriba) enfatiza el odio y el individualismo, más que el amor. Estas ideas se traducen muy bien gracias a un guion original, un buen uso del sonido con fines de crear una tensión inquietante y a un elenco sólido donde tanto Pattinson como Zendaya se lucen, destacándose Alana Haim como la dama de honor impiadosa. Ficha técnica: Título original: The Drama
Origen: USA
Género: romance, comedia, drama
Director: Kristoffer Borgli
Actores: Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie, Hailey Gates
Duración: 106 min, disponible online en Amazon Prime Video.
Mientras Charlie comparte con Mike (Mamoudou Athie), su amigo y padrino de bodas, el discurso que ha escrito para la boda, accedemos merced a los flashbacks al momento en que se conocieron y a la primera cita; y también al momento del primer beso, mientras Emma conversa con sus amigas durante esos preparativos. Se presentan así los típicos códigos de la comedia romántica: el encuentro casual en una cafetería, el tropiezo del risueño malentendido, la impostura de él para impresionarla, el flechazo que se da a partir de la risa de ella y el primer beso robado al quedar encerrados accidentalmente. No obstante, el libro que lee Emma en la cafetería y que presume Charlie haber leído para impresionarla en el primer encuentro, anticipa por su título The Damage (El daño) lo que seguirá. Así, lo que empieza en la apariencia de una comedia romántica, pronto vira al drama cuando, catando los vinos para la boda, y un poco pasados de copas, la pareja, junto al padrino y su esposa Rachel (Alana Haim), que es la dama de honor, habiendo encontrado por casualidad a quien va a oficiar como DJ en la calle consumiendo droga, deciden contar qué fue lo peor que ha hecho cada uno en sus vidas. Llegado el turno de Emma, ella cuenta que cuando tenía 15 años estuvo casi a punto de desatar un tiroteo escolar en su escuela. En esa etapa difícil y oscura de su vida, Emma se fotografiaba con el arma de su padre, hacía videos para las redes sociales, además de practicar tiro en el bosque, motivo por el cual perdió la audición de un oído. Un tiroteo ocurrido en un centro comercial en el cual muere un compañero del colegio es lo que le hace a Emma desistir de su plan y arrojar el rifle de su padre al agua. Ante esta confesión, Rachel se horroriza y se escandaliza, pues tiene una prima que ha quedado paralítica tras recibir un disparo en un tiroteo masivo. A partir de aquí, Charlie no puede olvidar este episodio del pasado de su novia; se obsesiona con el tema. No puede dejar de pensar en eso y comienza a ver a Emma con el rifle en la mano, se sobresalta ante episodios cotidianos como verla con un cuchillo en la mano y no puede tener sexo con ella, pues la considera y visualiza en su fantasía como una posible loca psicopática. Incluso el recuerdo de explosiones de agresividad cotidianas, como insultar al conductor de un auto que casi los atropella, empieza a ser interpretado por Charlie desde ese lugar. La incomodidad entre ambos se hace notoria. En la obsesión de Charlie con el pasado de Emma, Borgli expresa los típicos temores y ansiedades, previos al casamiento, con respecto a si se ha elegido o no a la persona “correcta” o “adecuada”, como si la hubiera. Lo que desencadena la ansiedad paranoica de Charlie es la vehemencia de Rachel, que rápidamente la estigmatiza como una psicópata, de ahí que tanto ella como Mike lo prevengan de casarse con Emma. Cuando Emma explica más en profundidad ante Charlie el contexto de ese episodio de su pasado, descubrimos que ha sido víctima de bullying por parte de otros compañeros por su color y su apariencia no hegemónica (un tanto apocada, rellenita y con anteojos). También sabemos luego que su padre forma parte del ejército y que los tiroteos masivos son en Estados Unidos una realidad cotidiana que rápidamente se viraliza en las redes sociales. Se desliza allí que, ante la declinación de los ideales tradicionales como anclaje identificatorio, en un momento de crisis subjetiva de identidad como lo es la adolescencia y en un contexto social marcado por profundas desigualdades, que ensalza y naturaliza la violencia tanto en la vida cotidiana como en las redes sociales, es probable que desde el lugar del desecho social un(x) adolescente como Emma, que gustaba de interpretar a distintos personajes en su pubertad, pueda identificarse con la figura del cowboy como manera o intento de hacerse un lugar. La película da cuenta también de la hipocresía de la sociedad norteamericana, violenta y desigual por estructura, que estigmatiza en un determinismo superyoico y en el punitivismo social a quien pensó o fantaseó con un tiroteo no consumado (e incluso a los emergentes sociales de sus propias raíces violentas), desresponsabilizándose de las condiciones por las que un adolescente llega a estar ante dichas circunstancias. Es claro que se proyecta el mal como un hecho potencial en el otro, mientras que se desconoce el mal en el propio interior. Rachel se escandaliza y repudia a Emma, pero desconoce la violencia por ella misma ejercida contra un niño discapacitado en su pubertad; incluso la de Charlie mismo, que ejerció ciberacoso hacia un compañero, provocando que toda la familia tenga que mudarse a otro lugar. Por otra parte, es interesante señalar que es el encuentro con lo real de la muerte de un compañero de la escuela y con sus consecuencias tangibles, ya no con su viralización virtual en las imágenes de las pantallas, lo que detiene a Emma de su plan y también que se hace posible para ella encontrar un lugar en la comunidad escolar como activista de la no violencia, al hallarse esta misma sensibilizada y más abierta a la otredad a partir de este episodio. Siguiendo la trama de la película, es el típico enredo y el chismorreo propio de las comedias románticas por el confuso desliz de Charlie con su compañera de trabajo Misha (Hailey Gates), lo que arruina la fiesta de bodas y separa a los amantes. La escena final los reencuentra en la hamburguesería del barrio. Allí es interesante pensar en la crisis que atraviesa la pareja como algo que, al poder ser elaborado, les permite volver a estar juntos de otra manera, ya no desde el idilio romántico de dos mitades perfectas que harían un uno completo, sino desde un amor menos tonto, que está advertido de la diferencia, de la incompletud y la inconsistencia. Charlie puede amar y elegir a Emma con sus virtudes y sus miserias, e incluso puede manejar la ansiedad de que Emma, en tanto mujer, sea una otredad a la que nunca llegue a conocer totalmente. Por otra parte, es interesante también la maniobra de Emma, que, lejos de ser un estrago para Charlie, puede transformar la seriedad del drama neurótico obsesivo de él en la comedia del amor. El drama de Kristoffer Borgli es una lograda relectura de la comedia romántica clásica que desnaturaliza el mito de dos mitades que harían un completud donde cada uno sería plenamente transparente y maravilloso para el otro, para mostrarnos, en cambio, que en una pareja siempre se trata de dos extraños que tienen que encontrar su propia manera de estar juntos. Además, tiene la particularidad de estar leída desde el contexto actual que (como bien dijimos más arriba) enfatiza el odio y el individualismo, más que el amor. Estas ideas se traducen muy bien gracias a un guion original, un buen uso del sonido con fines de crear una tensión inquietante y a un elenco sólido donde tanto Pattinson como Zendaya se lucen, destacándose Alana Haim como la dama de honor impiadosa. Ficha técnica: Título original: The Drama
Origen: USA
Género: romance, comedia, drama
Director: Kristoffer Borgli
Actores: Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie, Hailey Gates
Duración: 106 min, disponible online en Amazon Prime Video.
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