El mundo al revés: un desafío al imperio de la prisa y de la razón
En el prólogo ya se plantean las líneas que va a desplegar el largometraje dirigido por la dupla de realizadores Agostina Di Luciano y Leon Schwitter en esta coproducción entre Argentina y Suiza. Un hombre realiza el ritual de sahumar una cueva en un cerro en una zona rural de Villa Giardino, Córdoba, y se dejan ver sobre la piedra los petroglifos que, como marca de su paso por allí, dejaron los moradores ancestrales. Por otra parte, en la capilla, una madre muestra a sus hijos las marcas sobre la pared, que dejó la Virgen de la Merced en el lugar en que estaba originalmente colocada, como si fuera su sombra. Se trata de rastros de un momento anterior de la historia de la tierra y de la civilización, que adquieren un estatuto esotérico de respeto y de devoción, más que de terror. Así se nos presenta a la familia Escalante: el abuelo Omar, su hija Dana y el pequeño Noah, pertenecientes a la clase trabajadora, conviviendo con el entorno natural: el paisaje rural, los animales, la luna y las estrellas. Y, por otro lado, el montaje alterna la historia de dos empleadas domésticas de una villa perteneciente a los descendientes de una familia de la aristocracia, que residen en Buenos Aires. Mientras contempla a la noche las estrellas, Omar siente un ardor en la garganta y que una bola de fuego sale de su boca para perderse en la oscuridad. Por otro lado, en medio de un presente diezmado en lo económico y en la moral, por cuanto la protesta social es violentamente reprimida, como lo hacen saber los fragmentos televisivos que miran por televisión en las pausas de sus tareas; las trabajadoras de la Villa Juanita, descubren tras un ropero una pared de ladrillos desde la cual emerge una voz enigmática, que parece orientarlas y que podría dar sentido a toda la comunidad y acaso insuflarles la esperanza de gestar un cambio. Asi, lo que empieza como una ficción realista cercana al documental o como un documental de tipo observacional sobre la vida cotidiana de los habitantes de esa zona rural, se transforma para el espectador en la posibilidad de descubrir y de captar otro mundo, acaso latente, mediante la introducción de lo real maravilloso, al decir de Carpentier. Se trata de fenómenos fantásticos que emergen desde el propio paisaje y la propia cotidianeidad, nutriéndose de los mitos y ritos del folklore popular, que son admitidos como naturales por los personajes. Bajo un presente en el que la ciencia y la tecnología parecen tener las respuestas para todo, El mundo al revés, como suerte de negativo o de reverso de la rutina cotidiana, nos revela que convivimos con fenómenos y presencias de otro orden, tanto en los paisajes como en los lugares que habitamos. Se expresa así de manera sutil, como por ejemplo en la escena de la pileta donde Noah nada entre dinosaurios inflables, en aquella en que evoca en qué estrella se encuentra el alma de su padre fallecido o en las fotos de época que recorren las empleadas de la Villa, una dimensión de ese otro mundo del pasado que ha dejado su huella en esos vestigios y que acaso se hace presente en esos fenómenos fantásticos que escapan a la razón científica. Aquí el trabajo como la luz y con el sonido resultan muy bien logradas para crear el efecto poético de este mundo otro, que sigue vivo en lo subterráneo, y que se presentifica. Otro acierto de los directores es no cargar ni cerrar con sentidos dados los extraños fenómenos que aparecen o acontecen, sino mantenerlos en la ambigüedad de su dimensión de misterio, punto por el cual consiguen captar el interés del espectador, además de dejar de su lado el ejercicio de lecturas posibles, que pueden ir desde lo esotérico puro a la dimensión de lo político.
De todos modos, la propuesta de los directores no apunta tanto a tomar estos fenómenos por la vertiente de lo que quieren decir o significar, sino en su dimensión de experiencias, de acontecimientos de cuerpo capaces de transformar vidas y de construir ficciones alternativas que pueden dar soporte a una comunidad. La película misma está construida desde las formas en el borde mismo en el que se desdibujan las fronteras entre ficción y realidad, como una interrogación sobre el estatuto mismo del cine que se gesta en la fragilidad espectral del sueño o el espejismo, y sin embargo es capaz de afectar vidas, de crear emociones y de engendrar cultura popular. El mundo al revés encuentra su valor en la sutileza de la parsimonia de su ritmo y de sus pequeños detalles poéticos que invitan a abismarse a un territorio otro, a deponer la mirada que busca entender, para dejarnos tomar por su enigmática belleza.
Ficha técnica: Con Omar Escalante, Dana Escalante, Noah Escalante. Fotografía: Agostina Di Luciano, Leon Schwitter y Luisina Guffanti. Sonido original: Agostina Di Luciano, Leon Schwitter, Luisina Guffanti y Martín Calcagnino. Producción: Leon Schwitter, Agostina Di Luciano y Kim Allamand. Escrita, dirigida y montada por Agostina Di Luciano y Leon Schwitter. Docu ficción/ Argentina, Suiza /2025 / 77 min.
De todos modos, la propuesta de los directores no apunta tanto a tomar estos fenómenos por la vertiente de lo que quieren decir o significar, sino en su dimensión de experiencias, de acontecimientos de cuerpo capaces de transformar vidas y de construir ficciones alternativas que pueden dar soporte a una comunidad. La película misma está construida desde las formas en el borde mismo en el que se desdibujan las fronteras entre ficción y realidad, como una interrogación sobre el estatuto mismo del cine que se gesta en la fragilidad espectral del sueño o el espejismo, y sin embargo es capaz de afectar vidas, de crear emociones y de engendrar cultura popular. El mundo al revés encuentra su valor en la sutileza de la parsimonia de su ritmo y de sus pequeños detalles poéticos que invitan a abismarse a un territorio otro, a deponer la mirada que busca entender, para dejarnos tomar por su enigmática belleza.
Ficha técnica: Con Omar Escalante, Dana Escalante, Noah Escalante. Fotografía: Agostina Di Luciano, Leon Schwitter y Luisina Guffanti. Sonido original: Agostina Di Luciano, Leon Schwitter, Luisina Guffanti y Martín Calcagnino. Producción: Leon Schwitter, Agostina Di Luciano y Kim Allamand. Escrita, dirigida y montada por Agostina Di Luciano y Leon Schwitter. Docu ficción/ Argentina, Suiza /2025 / 77 min.
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