Los “malos hábitos” de Ed Sheeran: censuraron a Macklemore y cuatro artistas se bajaron de su gira

“Los artistas no deberían ser silenciados”, sostuvo el músico Finneas al anunciar su salida de la gira en solidaridad con Macklemore. Lukas Graham también se retiró y cuestionó: “El dinero no te da derecho a adueñarte de la conversación”. Mientras Ed Sheeran defiende una posición “apolítica” y sostiene que sus shows no son un foro político, Macklemore anunció que donará el millón de dólares de sus ganancias netas de la gira a seis organizaciones de ayuda en Palestina y desafió al multimillonario Robert Kraft (propietario del grupo The Kraft Group y el Gillette Stadium donde se desarrolla la gira) a igualar la donación. a gira de Ed Sheeran quedó en el centro de una polémica por la censura a Macklemore y volvió a poner en discusión los límites de la libertad de expresión dentro de la industria musical. Además, Finneas, Aaron Rowe, Lukas Graham y la banda irlandesa Beoga anunciaron su salida de distintas fechas de The Loop, en solidaridad con Macklemore, después de que el rapero fuera apartado de los conciertos restantes de la gira en Estados Unidos por sus declaraciones públicas en apoyo a Palestina. Macklemore había utilizado sus presentaciones para decir “Free Palestine”, reivindicar las protestas estudiantiles de Columbia y cantar Hind’s Hall, su canción de protesta inspirada en el movimiento universitario contra el genocidio en Gaza. Días después, la promotora Messina Touring Group confirmó su salida de la gira y distintos estadios anunciaron que no permitirían su actuación. El propietario del Gillette Stadium, el multimillonario Robert Kraft, también se pronunció contra la participación del rapero, mientras que el Israeli-American Council reclamó su expulsión. Frente a la polémica, Ed Sheeran sostuvo que sus conciertos no son espacios políticos porque su público incluye jóvenes y niños de distintos orígenes. También afirmó que la decisión sobre Macklemore correspondía a los promotores y los recintos y que intentó encontrar una solución sin éxito. Pero la discusión excede las responsabilidades particulares de cada empresa. ¿Qué significa que un escenario sea “neutral” cuando quienes controlan los estadios pueden decidir qué artista tiene derecho a utilizarlo? La industria cultural puede presentar esas decisiones como comerciales, contractuales o vinculadas a la seguridad, aunque sus consecuencias también sean políticas. La respuesta de los otros artistas fue contundente. Finneas sostuvo que los artistas no deberían ser silenciados cuando hablan por quienes sufren opresión y anunció su retiro de las próximas fechas. Lukas Graham cuestionó que el dinero pueda otorgar el derecho a controlar la conversación. Aaron Rowe y Beoga también rechazaron el silenciamiento y expresaron su apoyo a Palestina. El episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que atraviesa a toda la industria cultural: ¿quién decide qué voces llegan a miles de personas y cuáles quedan afuera? Cuando estadios, promotoras y plataformas están concentrados en manos de grandes empresas y empresarios, también existe un poder material para condicionar qué artistas pueden acceder a esas audiencias. La censura tampoco es un fenómeno aislado. Los textos recuerdan casos como el del rapero Talib Kweli, retirado de un festival en Düsseldorf en 2019 por negarse a abandonar su apoyo al movimiento BDS, y el de la banda irlandesa Kneecap, que en 2025 sufrió cancelaciones y perdió a su agente estadounidense después de sus actuaciones y declaraciones contra el régimen de apartheid de Israel. La cuestión, entonces, no es solamente qué ocurrió con Macklemore. Es también quién tiene el poder para decidir qué puede decir un trabajador de la cultura para conservar un escenario, una gira o un contrato. La libertad artística no debería depender de la aprobación de empresarios, gobiernos, promotores o grupos de presión. Por su parte, Ed Sheeran defendió su posición de mantenerse “apolítico”. “No hablo de política porque mi audiencia incluye a jóvenes, a menudo niños, de todos los orígenes. No vienen a mi show a escuchar un foro político”, sostuvo el cantante. Sin embargo, esta postura fue cuestionada a partir del caso Macklemore: mientras Sheeran plantea sus conciertos como espacios alejados de la política, la decisión de apartar a un artista de su propia gira por sus declaraciones sobre Palestina vuelve a poner en evidencia que la supuesta neutralidad también puede tener consecuencias políticas. Además, Sheeran se había expresado anteriormente sobre otros conflictos, como la guerra en Ucrania, incluso incorporando banderas y la participación de artistas en sus presentaciones. Ed Sheeran tiene una de sus canciones más conocidas llamada Bad Habits, “malos hábitos”. Esta vez, el título parece encontrar un nuevo sentido lejos de la canción: cuando el dinero y el poder empresarial pretenden decidir qué voces pueden hablar y cuáles deben callar, quizás esos sean los verdaderos “malos hábitos” que habría que discutir.

Fuente: Enlace original

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *