Sandré: Punk Rock para gente sin paciencia ante la dictadura de lo normativo

Cuando dentro del panorama musical que marca la actualidad en ocasiones se hace difícil encontrar propuestas que aúnen por un lado originalidad creativa, riesgo a la hora de hacer un estilo musical aconvencional, que rompa con la en muchos momentos acomodaticia realidad del panorama y que, además, con ironía e inteligencia trasmitan un mensaje rompedor, crítico, que anime a sacudir las conciencias, al menos quien suscribe estas líneas se lleva una verdadera alegría. Esto es lo que me ha sucedido al conocer a Sandré, una banda que si bien podríamos llamar de punk rock en un sentido tradicional, además de la mala hostia que transmiten sus temas y la rabia con la que los escupen, sobre todo escuchando con detenimiento su último disco, ‘Paciencia Infinita’, se percibe una base musical mucho más sólida, más heterogénea, que no excluye elementos que podrían venir hasta de la psicodelia de los 60, del free jazz y de esa, para mi gusto saludable y estimulante tendencia a la disrupción y a la subversión en los esquemas musicales a la hora de estructurar y componer. De hecho, cuando les menciono a grupos como Gilipojazz como alguno de los grupos con los que los veo ciertas similitudes, hasta cierto punto están de acuerdo conmigo. Vienen desde Barcelona y con este nuevo lanzamiento acumulan ya tres discos editados, pero sin duda este último trabajo editado por Calaverita Records es el que me parece va a ser el que les dé el espaldarazo para poder llegar a un público más amplio y amplificar más su mensaje. Curiosamente, cuando hablo con ellos de punk rock, sus referentes son muy distintos de los que yo imaginaba: “Pues mira, mucha de la gente que nos sigue, incluso de la escena o del rollo punk más radical de Barna, no nos asocia para nada ni nos habla nunca ni de Sex Pistols ni de Ramones, es decir, aunque para ti u otra gente nuestra música en algunos temas te pueda traer un eco de esas bandas, para nosotros nunca han sido una influencia, digamos directa”  -asegura Marc- “yo creo que en ese sentido nuestras influencias han sido siempre más americanas, e incluso de otros muchos países, como por ejemplo África”. Aun así, cuando les menciono uno de los temas que más me han gustado de ‘Paciencia Infinita’, como es esa ráfaga de ametralladora punk que se llama “Joia de Malviure”, se vienen un poco a las mías. “Bueno, es que cuando estábamos en el estudio grabando, vimos que en cierta manera podíamos dividir el disco de alguna manera en dos partes, una más elaborada, si quieres llamarlo así, y otra más directa, y en ese sentido vimos que esa segunda parte se nos quedaba un poco coja, así que metimos ese tema, que como tú dices, es todo un trallazo” comentan Rosa y Dalia. Las letras de Sandré combinan el catalán y el castellano, por ello me suscitaba mucha curiosidad saber cómo y porqué aplicaban una lengua u otra a cada una de sus canciones. Al preguntarles por esta cuestión, me aseguran: “A ver, al final el catalán es nuestra lengua materna, pero igual hay cosas que nos salen más naturales en catalán y otras en castellano. O sea, para nosotros hay ideas o expresiones como la de la última canción del disco, “A-Mu-Mí” que, si las traducimos al castellano, pueden perder todo el sentido, igual que por ejemplo cuando estamos mal, no decimos “estoy en el fondo de un pozo”, decimos “Estic Al Pou”. O sea, es un tema interno. Es un tema de bilingüismo. Para nosotros nuestra lengua materna es el catalán, pero tenemos el castellano todo el tiempo en nuestra vida cotidiana. Es decir, hay muchos grupos que escuchamos en castellano, cosas que leemos en castellano, cosas que leemos en catalán y a partir de ahí igual un día nos sale una frase en castellano y por ahí desarrollamos la letra en castellano y si pasa lo contrario, pues lo hacemos en catalán”. Los dardos envenenados contra el nivel de estupidez instalado por desgracia en gran parte de eso que se da en llamar el “imaginario colectivo” son una parte fundamental de la propuesta de Sandré. Por ejemplo, con su canción “Excel de Normas”, asegura Rosa: “Vives en una sociedad. Vivimos en una sociedad, esto también lo dice la letra. Y hay normas para todo. Hay normas para para el capitalismo, hay normas para el anticapitalismo, hay normas para todo, hay normas que nos gustan, normas que no nos gustan y está canción queremos que deje claro lo que no nos gusta, que es que nos obliguen a vivir encorsetados bajo esquemas que no hemos elegido ni diseñado nosotros”. En este corte colabora con ellos una muy buena banda catalana amiga, Chaqueta de Chandal. Otro tema que ataca y lanza un lacerante dardo de fuerte crítica social en este nuevo disco de Sandré es “Discurso Motivacional”, una ráfaga de punk corrosivo que ridiculiza esta obsesión que nos han colado desde el mundo colonizador norteamericano del “emprendimiento”, la supuesta necesidad de desarrollar a nivel personal y laboral una psicología y una forma de comportamiento dedicada solamente a servir al mercado y a la empresa para la que trabajas como si fueras miembro de una iglesia que te garantiza la vida eterna. “Es una crítica a esta meritocracia estúpida, que además es mentira. O sea, aquí la gente triunfa por enchufes, porque es hijo de quien es y para de contar. Va dirigida a esta gente que se cree que, pagando su curso, o que se piensa que va a heredar la empresa en la que trabaja y que si se mata a trabajar, el jefe lo va a ver y lo va a reconocer y va a acabar heredando. Esto no va a pasar, a ver si te enteras”.  Mensajes, actitud y forma de ser que cada día son más necesarios. Puedes seguir a Sandré en los siguientes enlaces:
Instagram Facbook Bandcamp Calaverita Records

Fuente: Enlace original

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