Welcome to Tijuana: La ciudad que adoptó a Irán
La negativa a que la selección de Irán durante la celebración del Mundial pernocte en Estados Unidos abrió la posibilidad para que la ciudad de Tijuana arrope al representativo persa y lo haga sentir como en casa. Hace ocho años, México se enfrentó a Corea en la fase de grupos del Mundial de Rusia 2018. Una vez terminado el encuentro, un grupo de aficionados de la selección mexicana enfilaron sus baterías contra la peluquería “El Coreano” y vandalizaron el pequeño local ubicado en la colonia Empleado Postal de la ciudad fronteriza de Tijuana. Yon, el amigo tijuanense por adopción veracruzano de nacimiento, me relata este ultraje unos días antes de que la selección mexicana vuelva a enfrentar, por tercera ocasión en el marco de una Copa del Mundo a Corea. —Ojalá ganen, porque sino se van a ir contra la peluquería del coreano. Hago memoría y le recuerdo que ese día México ganó, hecho que vuelve aún más vergonzoso el episodio —Imaginate si pierden— coincidimos. Y, como ha sucedido en los dos encuentros anteriores, México se impuso nuevamente a Corea por marcador de 1-0. Al momento del gol, mi hijo, conocedor de la historia y un poco preocupado, me dice: —Otra vez van a destruir la barber shop del coreano. Hoy, nuevamente la ciudad de Tijuana está en los reflectores. Afortunadamente, la nota no es la vandalización de la peluquería “The Korean Barber” —como es su nombre oficial— ni tampoco la xenofobia. En esta ocasión, la ciudad fronteriza famosa por sus tacos de asada y porque “con el coyote no hay aduana”, se reivindica con una imagen diametralmente opuesta al hacer sentir al equipo de Irán de futbol que participa en la Copa del Mundo 2026 como en casa .
El camino de la selección iraní al mundial
Irán es un país futbolero. Ha estado presente en los cuatro últimos mundiales, incluido el que actualmente se disputa. Sin embargo, en esta ocasión, el camino al Mundial del Team Melli —el equipo nacional, como es conocido en persa— ha sido un periplo, una odisea que, de haber ocurrido en el pasado, seguramente habría sido retratada en el género rihla o literatura de viajes que cultivaron los antiguos geógrafos musulmanes. Y no es que durante la clasificación al Mundial haya sufrido, pues fue la primera selección de la Confederación Asiática en conseguir su boleto para la justa mundialista. El tortuoso viaje realmente comenzó después de la artera agresión de Israel y Estados Unidos en junio del año pasado a Irán, que duró doce días —aunque los ataques continuaron de forma intermitente—. Hasta que nuevamente el 28 de febrero de este año se reanudaron los ataques. Irán, como medida defensiva, cerró el estrecho de Ormuz. Las consecuencias económicas de esta decisión —por ese corredor marítimo transita alrededor de un tercio la producción mundial de petróleo y gas, además de derivados del petróleo y fertilizantes— han obligado a Estados Unidos a buscar un acuerdo de paz, al que Israel naturalmente se opone. El primer paso para formalizar dicho acuerdo fue la firma del memorándum de entendimiento entre ambas naciones el 17 de junio. Aunque esto representa un pequeño avance, los exabruptos de Trump y las presiones del lobby isrelí dentro y fuera de Estados Unidos, dificultan su concreción. Por razones evidentes, la preparación del equipo iraní para el Mundial estuvo lejos de lo que puede considerarse normal. La liga profesional de futbol en Irán fue suspendida a causa de los ataques. Como consecuencia de los bombardeos de febrero, el seleccionado iraní tuvo que abandonar su país y establecer su campamento de preparación en Turquía. Estos acontecimientos, ocurridos a escasos tres meses del inicio del torneo, pusieron en duda su participación. El ministro de Deporte de Irán, Ahmad Donyamali, llegó a hablar de cancelar la asitencia de su selección al anunciar, en marzo pasado, que el equipo no acudiría a un Mundial donde uno de los países sedes “impusó dos guerras en ocho meses y la muerte de miles de ciudadanos”.La guerra en la trinchera de lo simbólico
Finalmente, Irán tomó la decisión de participar en la justa mundialista, lo que representó un acto de alto valor simbólico. Es importante mencionar el impacto que han tenido distintas acciones realizadas por el equipo iraní. Por ejemplo, los homenajes a las 168 niñas de la escuela en Minab asesinadas durante el primer día de los bombardeos estadounidenses el 28 de febrero. El primero ocurrió en un partido de preparación, cuando los jugadores saltaron al campo portando mochilas color lila. El segundo tuvo lugar ya en el contexto del Mundial, durante su llegada a México, cuando lucieron en su vestimenta un pin con el número 168.Estados Unidos a Irán: Mi casa no es tu casa
A diferencia de los letreros que pueden encontrarse en las puertas de algunos hogares mexicanos que anuncian: “Mi casa es tu casa”, Estados Unidos dejó claro que no recibiría ni trataría como se merece un invitado que visita tu hogar, a la selección de Irán —y otros representativos— que participa en el Mundial del 2026. El presidente Trump declaró en marzo que “no le importaba si Irán participaba”. Días después, afirmó que consideraba inapropiada su presencia porque ponían en riesgo sus vidas y seguridad. En abril pasado, incluso sugirió —a través de un intermediario— a Infantinno, presidente de la FIFA, que el lugar de Irán fuera ocupado por Italia, país que no ha calificado a las últimas tres Copas del Mundo. El hostigamiento de los anfitriones estadounidenses continuó con la negativa a otorgarles la visa a toda la delegación iraní. A quienes sí les fueron concedidas se les prohibió pernoctar en suelo estadounidense, cancelando con ello la posibilidad de mantener su campamento de preparación en Tucson, Arizona tal como habían planeado: Esto obligó al equipo persa a ingresar al país únicamente para disputar sus encuentros y abandonarlo inmediatamente después. Enrique Beas, periodista de la Octava Sport calificó esta situación como el “juegas y te vas”, la versión futbolera del “comes y te vas” que el presidente de México Vicente Fox le planteó de manera privada a Fidel Castro para que su presencia no incomodara al presidente estadounidense George W. Bush en el lejano 2002. A diferencia de Rusia que, por la invasión de Ucrania fue vetada por la FIFA para que su selección y sus clubes participaran en cualquier competencia oficial, Estados Unidos —al igual que Israel— no ha recibido sanción alguna por sus ataques contra Irán, mucho menos por el el bombardeo de pequeñas embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, donde han muerto asesinadas más de 200 personas. El organismo internacional, lejos de sancionar a Estados Unidos como sí lo hizo con Rusia, se ha comportado de manera sumisa y servil con Washington, a tal grado que incluso creó un premio para la paz que, naturalmente terminó otorgando al presidente Trump.“Welcome to Tijuana”
Buscando una solución que no incomodara a Estados Unidos, la FIFA preguntó al gobierno de México si tenía algún inconveniente en que el equipo de Irán pernoctara en territorio mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina del 25 de mayo, respondió que no. Poco después se anunció que la ciudad de Tijuana, Baja California, fungiría como campamento de entrenamiento de la selección iraní, desde donde se desplazaría a Los Ángeles, California, para disputar sus encuentros contra Nueva Zelanda (2-2) y Bélgica (0-0) A diferencia de las imágenes que mostraban a futbolistas sometidos a revisiones exhaustivas por parte de agentes de seguridad al descender de los aviones que los trasladaban a Estados Unidos —como ocurrió con los integrantes de las selecciones de Senegal y Uzbekistán—, el equipo de iraní, fue recibido a su llegada al hotel en Tijuana con muestras de afecto por parte de aficionados y curiosos. Las expresiones de la hospitalidad mexicana hacia la selección iraní crecen día con día: en el hotel de concentración, en el campo de entrenamiento e incluso en el estadio donde ha disputado sus dos encuentros en Los Ángeles. Hasta allá se han trasladado personas residentes en Tijuana para apoyar al conjunto persa. Sin lugar a dudas, estas muestras de apoyo, que los iraníes jamás imaginaron recibir, se han convertido en un importante elemento de motivación durante el torneo. Y a pesar de las adversidades y el cansancio acumulado, los jugadores han respondido con una notable disposición para convivir con los aficionados mexicanos y con mensajes de agradecimiento. Uno de ellos fue el expresado por el mediocampista Alireza Jahanbakhsh durante la conferencia de prensa posterior al encuentro frente a Bélgica. Al agradecer la hospitalidad tijuanense y mexicana, repitiendo con una inmensa sonrisa las palabras que la gente les corea: “Irán hermano, ya eres mexicano”. El tercer partido que tiene Irán está programado para disputarse el 26 de junio en Seattle, Washington, ciudad ubicada cerca de la frontera con Canadá. Por carretera sería un viaje de aproximadamente un día desde Tijuana. Las autoridades migratorias estadounidenses “flexibilizaron” su postura para permitir que la delegación realizará el viaje en avión con dos días de anticipación. Sin embargo, esto no modificó la obligación de abandonar Estados Unidos una vez terminado el encuentro y regresar a Tijuana. Y, tal como ha ocurrido con otros jugadores y personal que acompaña a las delegaciones que participan en este Mundial, dos integrantes del equipo iraní —Mehdi Taremi y Saeid Alhoei— fueron detenidos e interrogados por autoridades de migración estadounidenses en el aeropuerto, situación que retrasó la llegada del equipo a Seattle. Una mota más para el equipo de los guepardos —Irán es el único país donde aún sobrevive en libertad el guepardo asiático—, un equipo acostumbrado a superar todos los obstáculos. Clasifiquen o no a la siguiente ronda del mundial el equipo de Irán ya hizo historia y Tijuana es parte de ella.Fuente: Enlace original
