Night Moves, y las dos caras de lo radical

La palabra “radical” suele tener al menos dos interpretaciones: está su definición, perteneciente o relativo a las raíces, y está su interpretación más popular, conectada al escándalo, el terror y la desconfianza. Night Moves, de Kelly Reichardt, observa las dos caras de este término. Sus protagonistas identifican que la raíz del cambio climático y todos los desastres naturales que genera es la insaciable avaricia humana, y deciden, en un acto de escandalosa radicalidad, reventar una presa de agua con explosivos, para ver si así el resto del mundo pondrá atención al planeta que están destruyendo.
Si ni siquiera las explosiones pueden servir de alarma, ¿entonces qué se puede hacer?
Por un lado, es un ataque a las organizaciones que violentan a la naturaleza. Pero también es un acto de violencia en sí, capaz de ahogar a su intención original en el escándalo que genera. El resto de la historia se desenvuelve como una especie de Macbeth en los bosques de Oregón, pero no deja de molestar con una sensación de fracasado propósito, quizás correspondiente a la realidad (violenta y no) del “activismo” y mínima conciencia colectiva ante la constante catástrofe climática.
Es un escenario donde el “crimen” de disrupción social supera a todos los crímenes de destrucción natural e, irónicamente, humana
Si ni siquiera las explosiones pueden servir de alarma a la obscena producción de petróleo, gas natural y otros elementos que destruyen al planeta, ¿entonces qué se puede hacer? Aunque los personajes de esta película no son comparables en el radicalismo de su intención, si pueden recordar, en el radicalismo de su escándalo, a los miembros del colectivo británico Just Stop Oil, célebres por sus protestas pacíficas, pero que aún así fueron arrestados por el gobierno de la nación que habitan. Es un escenario donde el “crimen” de disrupción social supera a todos los crímenes de destrucción natural e, irónicamente, humana. Junto a películas que exponen la crisis climática, como la antigua An Inconvenient Truth, o que la satirizan, como la reciente Don’t Look Up, Night Moves es un cruel recordatorio del presente climático y humano, donde incluso la acción más violenta no hace nada.
Al ser una película de ficción, nos ayuda a recordar que el fin absoluto de la humanidad no ha llegado
Pero no por ello carece de esperanza. Al ser una película de ficción, nos ayuda a recordar que el fin absoluto de la humanidad no ha llegado, y que por ende tenemos el deber de atacar la raíz del problema; aunque sin el daño de una explosión, quizás sí con su escándalo.

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